miércoles, 16 de julio de 2014
CAPITULO 14
Estuve trabajando en la planilla hasta las doce. Los ojos se me cerraban, así que apagué el ordenador era tarde tenía todo el día de mañana para terminar. Me lavé los dientes y me metí en la cama.
El domingo pasó muy rápido, entre planillas, hojas de cálculo, porcentajes, y el recuerdo de los ojos más bellos que había visto en mi vida, la sonrisa más seductora y los besos mas hermosos, ayss sus besos, cerraba los ojos y podía sentirlo y ni que hablar del resto de lo que vivimos. Pedro había ocupado buena parte de mis pensamientos.
Basta Paula, agua que no has de beber déjala correr, fue hermoso y se terminó.
Después de cenar me di una ducha, sequé mi pelo con el secador y me puse mi pijama de satén, pero antes de acostarme me preparé la ropa para el lunes, quería lucir muy profesional en la junta, además nuestro equipo iba a tener un gran protagonismo en la gestión de capitales, así que quería verme muy bien.
Me preparé una falda negra ajustada una remera de seda blanca de tirillas y una blusa en gasa negra cruzada con volantes en el escote, eso me quedará bien, me dije.
Me decidí por unos tacones rojos, por lo que tuve que cambiar las cosas de mi cartera negra a la roja que combinaba con los zapatos.
Luego de dejar todo preparado, me fui a dormir.
Sonó el despertador a las siete, lo apagué y sin remolonear me fui a dar una ducha para despabilarme bien, sequé mi cabello con el secador, y le pasé la planchita, me lo recogí en una coleta bien alta.
Opté por un maquillaje muy natural, para la oficina nunca me maquillaba demasiado, prefería un look más tranquilo, eso sí me tomé el trabajo de darme tres capas de máscara de pestaña, para enmarcar bien mis ojos, los cuales había delineado de negro para que resalte mi color verde, apliqué blush en mis mejillas y gloss en los labios.
Dentro del vestidor, tomé las prendas que ayer había separado para ponerme y me las calcé. Me miré al espejo y consideré que me veía sobria y atractiva con cierta sofisticación.
Me perfumé con CH Garden Party el que siempre usaba para la oficina.
Eran las ocho y media y ya estaba lista.
Agarré mi cartera, el portafolio con la Mac y apagué todo en el departamento, tomé las llaves de mi automóvil que estaban al lado de la lámpara, en una mesita donde siempre las dejaba y bajé al estacionamiento de mi edificio.
Me sentía tan nerviosa, como cuando fui a dar la entrevista para el puesto que hoy ocupo, el saber que venía Alfonso a controlarlo todo me tenía con los nervios de punta.
Al subir a mi automóvil, conecté mi iPod al sistema de música y empecé muy mal el día.
¡Carajo! justo esa canción tenía que saltar.
Reik empezó a cantar Sabes, lo que me hizo acordarme de Pedro, pero no quería pensar en él, hoy era un día importante en la empresa y necesitaba estar concentrada, centralizada en mi trabajo, teníamos que demostrar que merecíamos esos aportes de capital de la central, no podía defraudar a Noelia, así que pasé al siguiente tema, si, me dije este está bien arriba, en mi sistema de sonido repiqueteó La gente está muy loca, pero ante el silencio de la mañana que recién estaba comenzando, pensé mmm... mucha estridencia par esta hora, seguí pasando canciones hasta dar con una de Andrea Bocelli, suspiré, lo ideal para relajarme así que la dejé que sonara, me puse el cinturón de seguridad, mis Ray Ban y salí del estacionamiento rumbo a la oficina, odio el tránsito en la mañana, siempre es un caos y tardo más de la cuenta en llegar, en Buenos Aires parece haber más autos que gente… finalmente llegué, entré al estacionamiento y busqué lugar donde aparcar, luego de tomar mis cosas cerré el auto, y me dirigí a la recepción del edificio.
Cuando entré saludé a Mayra la recepcionista y me dirigí hacia los ascensores, mientras esperaba por que uno llegase, en eso apareció Matias.
- Hola — nos dimos un beso en la mejilla — wow!! Te ves super con ese traje gris.
- Gracias, vos estas muy linda también.
Junto a Nosotros subieron otras personas, algunas que conocía del archivo y también personal del departamento de desarrollo, el lugar era un holding y nuestra empresa ocupaba los últimos cuatro pisos. En el viaje, el ascensor fue deteniéndose para que subiera gente y también para que bajaran, nosotros íbamos al piso dieciséis, al departamento de Finanzas, llegamos a nuestro destino y salimos del elevador dirigiéndonos por el pasillo que está situado entre los boxes.
Frente a la oficina de Noelia, nuestra jefa, nos atajó Carolina, su secretaria y luego de preguntarnos lo que desayunaríamos puesto que era una junta con desayuno incluido, nos indicó que vayamos hacia la sala de reuniones que ya algunos estaban allá.
- ¿Ya llegó el Big Boss? — le pregunté.
- Sí, hace algunos minutos, ya estuvo viendo su oficina y charlando con Noelia y ahora está en la sala con ella y con los de marketing.
- ¿Y que tal el yanqui? — preguntó Mati.
- Me sorprendió lo bien que habla en español, parece agradable — nos dijo Caro — y es muy joven además.
- Bueno Matias vayamos, no quiero llegar último.
Caminamos parloteando todo el trayecto a la sala, la puerta estaba abierta y se sentía el bullicio de los allí presentes, era una sala totalmente de cristal, sus vidrios tenían una tonalización azulina con perfiles de aluminio negro en la carpintería metálica, de los muros que daban hacia el interior de la oficina pendían persianas americanas negras, que ese día estaban entre abiertas, pero que no permitían ver hacia adentro por la posición en que estaban, estábamos próximos a la entrada del salón de juntas.
En el momento que ingresamos y casi de inmediato Noelia nos vio entrar y nos llamó con un ademán que hizo con la mano, mientras esperaba que nos acercáramos ella hablaba con un hombre que estaba cómodamente sentado en la cabecera de la mesa, la nuca me resultó la de una persona conocida, pero luego en seguida desistí de la idea puesto que supuse que se trataba del yanqui.
- Pedro, te quiero presentar a mis colaboradores estrellas. — Dijo en voz alta cuando estábamos a pasos de ellos.
Uy nos va a presentar al Big Boss… seguimos caminando a paso decidido y con una sonrisa de oreja a oreja.
Entramos intentando parecer muy gustosos de tenerlo entre nosotros, la verdad era otra, por supuesto.
Desde que nos habíamos enterado que él venía no nos había causado demasiada gracia, éramos un grupo de trabajo armado que seguramente tendríamos que modificar nuestros hábitos para adecuarnos a los de él.
Pedro Alfonso se paró y se giró para saludarnos… Mati y yo quedamos petrificados, yo más que él, fue un acto involuntario que no pudimos evitar, creo que palidecimos, yo parecía un papel… por mi parte, quedé parada a mitad de camino sentía las piernas flojas y mi corazón parecía desbocado, las manos me sudaron y un escalofrío me recorrió el cuerpo, que no respondía a ninguna orden que mi cerebro le enviaba.
Matias encontró la compostura antes que yo, por supuesto, y entonces me empujó ligeramente de la cintura para que siguiera caminando, creí que me caería redonda al piso, intenté afirmarme en mis tacones aguja y maldecí llevarlos puestos.
Mierda, mierda y más mierda, putee para mis adentros.
¡Maldita suerte la mía!
El destino parece estar en mi endiablada contra.
Pedro Alfonso era nada más y nada menos que quien yo conocía como Pedro,MI Pedro.
CAPITULO 13
Me recosté en la pared del fondo, apreté con fuerza mi cartera, alisé mi vestido y me miré en el espejo, le hablé a mi imagen reflejada en él ¿que esperabas tonta? ¿Que esperabas Paula acostándote con un hombre que recién conocés?
Llegué a la planta baja del hotel, llené mis pulmones de aire y me encaminé hacia la calle.
Oscar me estaba esperando con el automóvil estacionado en la entrada, un BMW M550d gris oscuro, con interiores color crema, era un auto lujoso, pero ni me preocupé en prestarle demasiada atención, al verme salir del hotel el chofer me abrió la puerta trasera para que subiera.
- Buenos días, ¿Oscar verdad?…
- Buenos días señorita, así es, así me llamo — me contestó el hombre muy cordialmente.
Entré en el automóvil, me puse el cinturón de seguridad, Oscar se acomodó en el lugar del conductor y por el espejo retrovisor me preguntó.
- Usted dirá, ¿donde la llevo?
Le indiqué el camino hasta mi departamento y me abstraje todo el viaje en el paisaje urbano, al llegar, me abrió la puerta, le agradecí una vez más y nos despedimos amablemente.
Subí en el ascensor, mi mente estaba en blanco así había quedado desde que salí del hotel.
Entré en mi casa, tiré mi bolso en el sofá y me dirigí directamente hasta mi vestidor para quitarme todas las prendas que llevaba puesta del día anterior, no soportaba más, me puse ropa interior limpia y me calcé unos shorts y una remera de tirillas.
Descalza me trasladé por la casa hasta dar con el mando del aire acondicionado, lo encendí estaba tan sofocada y eso que no hacía tanto calor, era un día cálido y muy primaveral en Buenos Aires. Prendí mi ordenador y conecté mi iPod a él, inconcientemente busqué la canción de Reik, la que ayer sonaba en la limousine cuando íbamos a Tequila y la puse en repetición, la canté en silencio.
Sabes te quiero confesar
Que te encuentro irresistible
No dejo de pensar que haría lo imposible
Por quedarme cerca de ti.
Repentinamente comenzaron a fluir lágrimas de mis ojos, lloré un buen rato y luego me encontré marcando el número de Matias.
- Hola Pau.
No podía hablar, el llanto me lo impedía.
- ¿Paula que te pasa? Contestame por favor, me estás asustando…
- Vení por favor te necesito…
- Calmate, ¿Qué pasó?
- estoy bien, físicamente estoy bien, pero vení por favor necesito de tu compañía.
- En un rato estoy por allá.
Matias vivía cerca, sabía que podía contar con él, cuando rompí con Guillermo días antes de la boda, me acompañó en todo momento, se quedó a dormir conmigo y me cuidó y me consoló, fue mi paño de lágrimas.
Habían pasado quince minutos cuando sonó el timbre, luego sentí el ruido de la cerradura, él tenía una llave de mi departamento por las dudas.
Entró agitado, cerró la puerta y me vió hecha un ovillo en el sillón, aún estaba llorando, se acercó y se sentó a mi lado y me subió a su regazo, me abrazó fuerte muy fuerte, mientras me daba besos en el pelo, esperó a que me calmara… sus besos y su abrazo me proporcionaron alivio y comprensión.
Ya no lloraba, solo emitía suspiros agónicos y cansados.
Me separó de su pecho y corrió mi pelo de la cara secando con sus manos mis lágrimas…
- A ver señorita Chaves, me va a contar por fin que le pasa.
- Me siento la persona más estúpida, vulgar y vacía que existe en esta tierra.
- Primero dejame decirte que no sos ni estúpida, ni vulgar, ni vacía... por el contrario sos la más bonita, la más inteligente, y la única con tan buenos y sinceros sentimientos que existe en la faz de esta tierra… pero me gustaría saber ¿por qué decís eso?
Lo miré a los ojos… tomé aire y le dije
- Pasé toda la noche con Pedro , me acosté con él — abrió los ojos, se rió y me puso el pelo atrás de la oreja.
- no entiendo, que tiene que ver eso con tu llanto y con lo que me acabás de decir, a caso él ¿no se portó bien con vos?
Se puso serio y en guardia a mi respuesta.
- No, no — afirmé rotundamente para que no le quedaran dudas — fue todo magnífico, nunca me hicieron el amor como me lo hizo él, Matias, Pedro es irresistiblemente caliente.
Silbó…
- Que definición… Y entonces Pau, ¿que es lo que está mal? No te entiendo.
- Todo, creo que no estuvo bien irme con él, apenas lo conocía… y es tan lindo…
- A ver, a ver amiga, pensá esto — me agarró de las manos — ¿hiciste algo que no querías hacer?
- No.
Le dije mientras hacia un mohín y movía mi cabeza.
- Entonces disfrutá de lo que viviste, me estás diciendo que fue lindo… Paula no sos una nena, sos adulta, tenés veintiséis años y viviste toda tu vida con remilgos en tus relaciones y en la última ¿como te fue?
- Tampoco es necesario que me recuerdes eso… no fue mi culpa.
- No obvio que no fue tu culpa, lo hablamos muchas veces… pero por eso, ahora disfrutá, viví, hacé lo que tengas ganas, tú esencia no va a cambiar solo porque una vez decidiste vivir el momento, te fuiste con quien querías y eso implicó que te metieras en la cama con quien te pareció muy atractivo… conociéndote, sé que tu vida nunca será promiscua, no te sientas así, tonta…
- Pero… que debe estar creyendo él de mi y cuando nos despedimos, ni siquiera me pidió el celular… no sé no me hagas caso, tengo un lío en mi cabeza.
- uy, uy, ya veo… ¿lo que te preocupa es lo que él piensa de vos o que no te haya pedido el teléfono?
- Sí, no, no sé…
- no sé que cosa, ¿lo primero o lo segundo?
- a decir verdad… no sé lo que me preocupa… en el restaurante todo con él se volvió sorprendente y ridículo, luego tonteamos toda la noche y finalmente terminé en su cama.
- Fue sexo entre dos personas adultas Paula, solo eso, no le busques la quinta pata al gato… quizá ni lo vuelvas a ver, de hecho es lo más probable… o eso es lo que te tiene afectada.
- ya sé que no lo volveré a ver, por esa razón anoche decidí irme con Pedro, porque me gustaba mucho y sabía que nunca más lo vería y dije que podía permitirme salir de mi estructurada vida… pero hoy cuando desperté a su lado, no sé, me sentí tan extraña…
- pero lo disfrutaste…
- sí, tarado — me reí.
- entonces dejá de sentirte mal boba. Si hasta yo me puse contento, cuando vi que se iban.
- Bobo…
- Mirá vos… ¿el bobo soy yo?
- te conozco Matias, conozco esa mirada… ni se te ocurra preguntarme nada más, porque no voy a contarte, mi intimidad tiene un límite…
- yo no voy a preguntarte nada — nos quedamos en silencio
— ¿Cuántas veces lo hicieron?
- basta idiota, no voy a decirte.
- dale quiero saber la performance del gringo.
- No te voy a decir — le dije riendo.
Solo Mati podía cambiar mi humor de esta manera.
- ¿Que pasó con Daiana? — le pregunté para desviar el tema, no quería seguir hablando de Pedro.
- Se le metió en la cabeza que yo miraba a Claudia… ella estaba bailando muy cerca nuestro y me distraje mientras Dai me hablaba y empezó a decirme que estaba viéndola, que por eso no le prestaba atención y bla bla bla…
- ¿Y la mirabas?
- noooooo, pero no se lo pude hacer entender. ¿Por qué escuchás esa canción en repetición?
Maldición no se le escapa nada a Mati…
- nena el gringo te pegó mal, te dejó atontada, definitivamente creo que en realidad lo que te preocupa es que no te haya pedido el número de teléfono y que solo haya sido sexo.
Matias sabía siempre lo que yo sentía carajo, jamás podía ocultarle mis verdaderos sentimientos, aunque al no decirlos no solo pretendía ocultárselos a él, sino también negármelos a mí.
- ¿Qué tiene que ver la canción con Pedro? Quedó puesta no sé.
- Yo si sé, esa canción es la que se escuchaba en la limousine, cuando íbamos a Tequila.
- Te crees el más sabelotodo, ahora la apago y sanseacabó, para mi no significa nada.
Me levanté y saqué la música.
- Que cabezona sos — me dijo tomándome la mano y golpeándome en la frente con un dedo. Veamos una peli.
- Bueno te dejo elegirla a vos…
Corrimos la mesa baja que estaba frente al sofá, fui a buscar unas almohadas Mati trajo gaseosas de la heladera y nos tiramos frente al LCD en la alfombra a ver una película.
Creo que no miré más de cinco minutos.
Me desperté cuando estaban los títulos y solo porque mi celular sonaba.
Era mi mamá…
- Hola hija
- Hola Mami, ¿cómo estás?
- Yo bien, ¿y vos?
- Bien mami, haciendo un poco de fiaca, anoche salí y me acosté muy tarde, hoy estoy destruida
- ¿Estás alimentándote bien?
- si mamá no tenés de que preocuparte.
¿Por que siempre las madres creen que no comemos lo suficiente?…
- te extraño tanto, tengo tantas ganas de verte…
- yo también mami, nos veremos para Navidad, no falta tanto…
- si lo sé, ¿vendrás para estas vacaciones?
- por supuesto Ma, como cada año, quince días con ustedes y luego quince días con mis amigos.
- tengo algo para contarte pero tu hermano no se tiene que enterar que ya te lo dije, Gonzalo está haciendo unas pruebas con una sepa nueva, no le digas nada que ya lo sabes, el quiere hacerlo cuando vengas y darte a probar, es un Pinot Noir y algo más, creo que será un éxito.
- parecés muy ilusionada
- si hija, en enero hay una cata importante, donde Gonzalo lo va a presentar.
- Que bueno Ma, suena fantástico, ojala vaya bien.
- Eso es lo que esperamos… ¿Tus cosas todas bien? princesita mía
- si todo tranquilo como siempre, el trabajo bien, mi vida social tranquila. Estoy bien mamá no tenés que preocuparte por nada.
- cuando me presentarás un novio, hace dos años que te peleaste con Guillermo, la vida continúa hija y sos tan joven y tan bonita no me vas a decir que te faltan candidatos.
Mi madre siempre se preocupaba por que esté sola, desde que rompí mi compromiso con Guillermo, cada vez que me llamaba me preguntaba lo mismo.
- Ya llegará el indicado Ma, por ahora sigo sola y sin apuro. ¿Como están mis sobrinos?
- Uff... esos mocosos están tan grandes y cada día más hermosos… Clara sacó todas MS (Muy Satisfactorio) en el boletín, es tan inteligente, me recuerda mucho a vos lo aplicada que eras en el colegio… y Francisco ya tiene toda la boca llena de dientes, está tan malcriado ese muchachito y en cualquier momento se larga a caminar.
- si Gonzalo me mandó fotos por email la semana pasada, están bellísimos los dos.
- Que te puedo decir, soy la abuela más babosa de San Rafael… bueno hija no te quito más tiempo te dejo, ya mi día se alegró por haber hablado con vos y además me estoy yendo a lo de Olguita a jugar a la canasta.
- Disfrutá de tus amigas mami, prometo no colgarme tanto y llamarte la semana que viene, te quiero mamita te mando un beso grandote.
- Gracias, yo también te quiero hija, cuidate mucho.
- Vos también.
Hechas las despedidas cortamos, Mati dormía tirado en el piso, creo que él tampoco vió la película, ni siquiera se despertó con el teléfono ni con la conversación.
Me dio penita, pues se levantaría todo adolorido por habernos acostado en el suelo. Lo desperté para que se fuera a la cama.
Se restregó los ojos y me preguntó la hora.
- las ocho, dormimos toda la tarde.
- Uy nooo — se afligió — me voy, a las nueve y media le dije a Daiana que iría a su casa para salir a cenar. ¿No querés venir con nosotros?
- No andá tranquilo no quiero ser mal tercio. Además, tengo que terminar las planillas que me traje de la oficina, voy a ver si lo empiezo.
Mati se fue y sentí hambre, rodeé el desayunador y pasé a la cocina, abrí la heladera para ver que encontraba, no tenía ganas de cocinar, pero algo tenía que comer, había pasado el día con el desayuno de la mañana. Encontré una bandeja de ensalada que había comprado en el Carrefour y abrí una lata de Atún, me destapé una coca- Light y me acomodé en la mesa baja del living, junto a mi Mac para aprovechar a ver los archivos que tenía para armar la hoja de cálculo y los porcentajes que necesitaba para el lunes.
Recordé que llegaba el yanqui, ayssss, que fastidio será todo este mes la oficina con ese intruso, ya comenzaba a ponerme nerviosa al pensar en su presencia.
CAPITULO 12
Me terminé de secar y me puse la ropa que tenía puesta ayer no tenía otra, busqué un peine en mi bolso y me desenredé el cabello, en mi neceser llevaba un cepillo de dientes así que me los lavé, me puse desodorante, un poco de rubor y máscara de pestañas y me rocié con J’adore y bajé a la sala.
Acababa de llegar el desayuno, una mucama estaba poniendo la mesa.
- Buenos días señora — me encantó que me llamara así.
Le devolví el saludo, apoyé mi bolso en el sofá y me senté a la mesa para disponerme a desayunar.
Pedro estaba sentado en la cabecera, se había puesto unos jeans azules y una remera negra ajustada con escote en forma de v que le quedaba infartante. En los pies llevaba unas Nike, permanecía concentrado revisando su teléfono celular.
La mucama terminó de prepararnos la mesa y preguntó si necesitábamos algo más, Pedro levantó la vista, dio una ojeada me miró y negué con la cabeza y entonces le dijo.
- No muchas gracias.
La mujer se retiró saludándonos amablemente y nos dejó solos.
Vi que había una cafetera con café entonces le pregunté.
- ¿Te sirvo café?
- Por favor, gracias — seguía ensimismado en su teléfono.
- ¿Azúcar ó edulcorante?
Levantó la cabeza y me dijo.
- Edulcorante dos sobres.
Se los eché y le revolví el café y se lo dejé en su sitio.
Luego le agregué edulcorante a mi latte. Tomé un sorbo y ataqué las medias lunas. Él permanecía absorto en su celular, terminó de contestar, no se que sería y dejó el teléfono a un costado.
- Ya está — me dijo — ya estoy con vos — suspiró me tomó de la mano.
- No te preocupes atendé tus cosas.
- Trabajo — se disculpó me sonrió y le sonreí.
- Ni me hagas acordar del trabajo… ahora llego y me tengo que poner a hacer unos informes que me traje de la oficina — le dije recordando las planillas que tenia que terminar.
- ¿En que trabajás?
- Soy una de las administradoras de una empresa de indumentaria. ¿Vos, a que te dedicás?
- Dirijo las empresas que mi padre tiene en el exterior — me contó mientras comía de su omelet — ¿vivís con tus padres?
- No… mi papá falleció hace ya hace varios años y mi mamá vive en Mendoza con mi hermano, su esposa y sus dos hijos. Mi familia tiene viñedos en Mendoza y es dueña de las Bodegas Saint Paule, continué explicando. Mi hermano se encarga del negocio familiar, él tomó las riendas luego que muriera mi padre. Teníamos un administrador que cuando mi papá enfermó hizo leña del árbol caído y casi nos lleva a la ruina, mi madre no entendía ni jota del negocio y yo era chica y entonces mi hermano tuvo que madurar antes de tiempo, con dieciocho años se puso la empresa encima y la sacó a flote.
- Interesante. Te soy sincero no conozco muchas marcas de vinos de tu país, se que hay buenas sepas ¿son buenos vinos los que fabrican ustedes?
- Desde 1999 mi hermano introdujo en el país unas uvas provenientes del sur de Francia y ha logrado muy buenas cosechas, hemos ganado por cinco años consecutivos premios nacionales y algunos internacionales. También fabricamos uno de los mejores Malbec reservado del país.
- ¿Y que hacés trabajando en una empresa de indumentaria?
Me encogí de hombros…
- De la bodega se encarga mi hermano y lo hace muy bien, él tiene una maestría en ciencias económicas, pero en la actualidad se encomienda más que nada a controlar la producción, además… yo prefiero la ciudad, cuando me vine a estudiar la carrera a Buenos Aires, me di cuenta que de acá no me iría más, a Mendoza solo voy en vacaciones y de visita.
Terminé de beber el jugo de naranja y de comerme las frutas y miré la pantalla de mi celular porque vibró, era un whatsapp de una amiga invitándome a su casa de fin de semana con otras amigas, pero rechacé la invitación aduciendo que tenía trabajo por terminar para el lunes. Miré la hora y vi que ya eran pasadas las once y media.
- Bueno, Pedro me voy — le dije.
- Ok
Él se limpió la boca con la servilleta, la dejó sobre la mesa, tomó un último sorbo de café y nos pusimos de pie, me acerqué al sofá, donde reposaba mi cartera y me calcé los zapatos que habían quedado junto a la mesa baja.
- Lo pasé muy bien Pedro.
- Yo también — me tomó una mano, me acercó a él y con la otra mano me tomó la barbilla y depositó tiernos besos en mis labios — permítame que mi chofer te lleve — me pidió.
- No es necesario Pedro, en conserjería puedo pedir un taxi.
- Dame el gusto de que Oscar te lleve — me dijo una vez más insistiendo.
Lo pensé un instante y considerando la manera en que me lo pidió me sentí desarmada, finalmente no pude negarme.
- Está bien gracias por ser tan considerado.
Me sonrió y me dio un sonoro beso en los labios, buscó su teléfono y le explicó al chofer que en cinco minutos yo bajaba y que me llevase donde le indicara.
Me volvió a abrazar pero esta vez me besó intenso, atormentó una vez más mi lengua con la suya hasta que finalmente paró, me tomó de la nuca y apoyó su frente en la mía.
- by nena…
Me tomó de la mano y empezó a caminar, tenía la esperanza aún que me pidiera el teléfono pero no lo hizo dando por terminada mi ensoñación, ese corto saludo fue lo último que me dijo, ya está Paula mejor así pensé, quedate con el buen recuerdo de esta noche que fue magnífica.
Salimos al corredor y me acompañó hasta el ascensor, lo llamó y esperamos a que viniera en absoluto silencio.
Cuando llegó entré y antes que cerrara la puerta le dije…
- Adiós ojitos y le tiré un beso.
La puerta se cerró y tras ella Pedro desapareció de mi vida para siempre.
martes, 15 de julio de 2014
CAPITULO 11
La luz matutina entraba por el ventanal de la habitación, habían quedado las cortinas abiertas, Pedro estaba aferrado a mi cuerpo con su mejilla apoyada en mi espalda, teníamos las piernas entrelazadas y podía sentir su respiración pausada en mi cuello, no quería moverme porque temía que se despierte y eso significaba que tendría que irme, un mar de sensaciones invadían mi mente, anoche cuando me embarqué en esta aventura no pensé que me sentiría como me estaba sintiendo, creí que cuando despertase luego de conseguir dormir con él me sentiría feliz por concretar mi propósito, pero ahora ¿que sentía? … no quería pensar en lo que experimentaba … No Paula, no, me dije a mi misma, solo fue sexo, una magnífica noche de mucho sexo, no tejas en tu cabeza otras emociones inconcebibles.
Me quedé quieta, muy quieta y creo que volví a dormirme porque cuando desperté estaba boca arriba, Pedro tenía su brazo enlazado en mi cintura y una pierna sobre las mías, que bien se siente despertar así, hace tanto que no despierto con alguien a mi lado, ladeé mi cabeza lentamente para verlo y me encontré con unos ojos azules radiantes que me veían.
- Hola — le dije tímidamente.
- Hi.
Me contestó adormilado. Nos quedamos así, viéndonos un buen rato en silencio y lo miré hasta que ya no pude sostenerle la mirada.
Volví mi cabeza y me quedé viendo el techo, no sabía muy bien que decir, no estaba acostumbrada a despertarme en la cama de un desconocido y con la particularidad que ese desconocido me había vuelto loca, hasta el punto de pensar si el amor a primera vista existe.
No quiero sentirme así me dije, disfruta del hoy y ahora Paula y no pienses… me besó en el hombro y me ladeó el cuerpo poniéndome de frente a él, era increíble sentir sus manos en mi cuerpo desnudo, se mantuvo aferrado a mi cintura y me sonrió, le besé la nariz y levanté mi mano para definirla, la recorrí con mi dedo índice, en la punta se le formaba una pequeña hendidura, que dibujé con mi dedo, era perfecta, seguí mi recorrido, bajé a su boca y le delineé el contorno de sus labios. Sus labios son más que perfectos aún pensé, repasé una y otra vez el medio corazón que formaba su labio superior, bajé a su mentón, pasé a contrapelo mi dedo para sentir el crecimiento de su barba, Pedro se veía demasiado sexy con esa sombra sin afeitar, no me había equivocado la noche anterior cuando lo miré en el restaurante, subió su mano con la palma bien abierta y me acarició la espalda desnuda y respiró hondo, yo fijé mis ojos en los suyos y no pude evitar preguntarme.
“¿Qué me vio este hombre tan perfecto para llevarme a la cama con él?”
Siempre he tenido mi autoestima bien alta con mi físico, era consiente que tenía una figura armoniosa y me cuidaba para mantenerla, pero Pedro era apabullante de bello.
Levanté mi mano y le aparté el mechón que caía en su frente le recorrí las patillas mientras no dejaba de verlo a los ojos.
- Hoy tienen vetas marrones.
Me dijo… sin entender a lo que se refería, fruncí el ceño.
- Tus ojos… hoy tienen vetas marrones.
Aseveró repitiendo.
- Anoche los tenías más verdes — concluyó.
Mariposas corrieron por mi cuerpo, Diossssssss como me puede seducir solo con decirme que cambió el color de mis ojos.
- Son los ojos verdes más hermosos que he visto — continuó diciendo
¿¿Por qué me decía esto? No era necesario… no somos amantes… no esperaba que trate de agradarme con palabras bonitas, Pedro me desconcertaba.
- Gracias — le dije sonriendo.
- ¿Lo pasaste bien?
- Sí, ¿y vos?
- También.
- Pedro, quiero que sepas que normalmente no me acuesto con un hombre apenas lo conozco, necesito decírtelo, no quiero que te lleves una impresión errónea de cómo soy.
- Shh, no te preocupes, sé exactamente como sos… lo veo en tus ojos.
- Te digo de verdad.
- Yo también te digo de verdad…
- Gracias.
- ¿Por qué?
- Por creerme.
- ¿Qué tenés con Mati?
Su pregunta me sorprendió… ¿con que derecho me preguntaba que tenía que ver con él o con cualquier otro?
En toda la noche nos la pasamos cogiendo y prácticamente no hablamos, creo que lo hicimos más durante la cena, ¿se puede considerar eso acaso como un interludio al sexo desenfrenado que tuvimos? No que va, si no estábamos solos.
- ¿A que se debe esa pregunta?
- Curiosidad, solo eso…
Lo miré a los ojos y luego le contesté.
- Ayer creo que Mati y yo te lo dijimos, solo tenemos una gran amistad, una enorme y sincera amistad, él ha estado a mi lado en los momentos en que yo más lo necesité, siempre incondicional. ¿Eres de los que no creen en la amistad entre un hombre y una mujer?
- A decir verdad no, no creo — me dijo sinceramente.
- Te aseguro que si existe y Mati y yo somos ejemplo de eso.
Se rió y no me contestó.
- ¿Tenés hambre?
- Bastante…
- ¿Querés que desayunemos juntos?
- Me encantaría, pero… ¿puedo usar tu ducha antes?
- Claro… voy a pedir el desayuno entonces. ¿Qué te pido?
- Hmm, un latte con medias lunas de manteca, jugo de naranja y… un mix de frutas también por favor.
- Ok marche un buen desayuno, necesitamos reponer energías — me dijo pícaramente y guiñando un ojo.
Levantó el teléfono que estaba en la mesa de noche y se quedó ordenando el desayuno, yo me levanté y me fui para el cuarto de baño, cuando estaba llegando me acordé que la ropa había quedado abajo, así que continué bajando la escalera para buscar mis cosas.
La sala era un regadero de ropa, me sonreí y recordé lo apurados que estábamos. Levanté también sus prendas, las doblé y las dejé acomodadas en el brazo del sofá, agarré las mías y mi bolso y me fui al baño, cuando entré me dirigí directamente al espejo, sobre la mesada del lavatorio había quedado mi celular así que aproveché para mirar rápidamente si tenía mensajes o llamadas perdidas y vi que había dos de Mati, después lo llamo pensé. También había un mensaje de mi mamá, que leí rápidamente por si era algo importante, pero no, solo era para preguntarme como estaba, le contesté rápidamente diciéndole que estaba bien que en la tarde la llamaba.
Dejé mi teléfono dentro del bolso y saqué una toalla desmaquillante para sacarme los restos de maquillaje que aún me quedaba, luego me dirigí a la ducha, la abrí, toque con mi mano el chorro de agua hasta que estuvo templada y cuando consideré que estaba a punto me metí bajo la cascada. Mojé bien mi pelo y me apliqué shampoo, tenía los ojos cerrados para que no me entre espuma mientra me masajeaba enérgicamente mi cuero cabelludo, luego me enjuagué, de pronto se posaron unas manos en mi cuerpo, abrí los ojos y era Pedro que se había metido en la ducha conmigo.
Le tiré agua en la cara y nos carcajeamos mientras lo arrastré bajo el chorro de agua, el cual era suficientemente grande para que entremos los dos, levanté mis manos y le mojé bien el cabello enterrando mis dedos en sus mechones y peinándolo hacia atrás, tomé el shampoo de la estantería y me puse un poco en mi mano,
- Bajá un poco la cabeza que no llego.
Le indiqué y él asintió sin decir nada, le enjaboné el pelo y lo masajeé para lavarlo, luego se lo enjuagué, Pedro tenía los ojos cerrados mientras lo enjabonaba, entonces aproveche para mirarlo gustosa, sin privarme de nada, qué hermoso es, pensé una vez más, mis pensamientos eran reiterativos, pero eran inevitables, sus facciones son tan armoniosas, su nariz es del tamaño justo para su rostro, sus ojos cerrados son exquisitos con esas pestañotas y abiertos, ¡wow! quisiera perderme eternamente en ellos. Los labios eran increíblemente bellos, el superior formaba un perfecto medio corazón, su arco de cupido estaba bien definido, y formaba un surco perfecto sobre él. Su labio inferior era carnoso, pero del tamaño justo, y armónicos a la estructura de su cara, si uno los miraba bien parecían los labios de una mujer, pero todo él era tan varonil…
- Ya está — le dije.
Se pasó las manos por la cara para escurrirse el agua de los ojos, me tomó de la cintura y me dio un sonoro beso, luego me asaltó la boca con su lengua, la mía fue rápidamente a su encuentro y nos perdimos en un beso dulce y húmedo, terminamos teniendo sexo en la ducha.
Habiéndonos saciado una vez más y luego de terminar de ducharnos, salimos de abajo del agua, él se enredó una toalla en la cintura y tomó dos más de la estantería y me las alcanzó, una la envolví en mi pelo y la otra la usé para secarme, Pedro tomó otra toalla y se secó su cabello enérgicamente, luego la pasó por su torso, sacudió la cabeza y pasó sus dedos por su pelo, se peinó con ellos no usó peine, lucía sexy con el pelo mojado, en realidad Pedro lucía sexy de cualquier forma, sus ojos resaltaban más azules. Terminó de secar su torso y se echó desodorante, lavó también sus dientes y me dejó en el baño sola, supuse que se había ido a cambiar.
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