jueves, 17 de julio de 2014
CAPITULO 17
De regreso en mi escritorio, pasé por la oficina de Noelia y por la que normalmente estaba libre y que se suponía que ocuparía Pedro, la puerta se mantenía abierta.
Pegada a la oficina de él estaba mi box, cuando pasé por allí intenté no mirar hacia adentro, las piernas me tambaleaban, fui tras mi escritorio y me senté, saque la Mac y la encendí, debía seguir trabajando, necesitaba concentrarme y dejar de pensar.
La oficina de Pedro era toda vidriada como la de la sala de reuniones, no tenía ninguna pared sólida, solo las persianas estilo americano, que le daban intimidad y estaban cerradas, además de eso nos separaba una estantería baja que abrigaba algunas carpetas y frente a esa estantería estaba ubicado mi escritorio.
Noelia pasó con la cartera en la mano, se paró frente a la entrada de mi box y me preguntó…
- ¿No vas a almorzar? Ya es hora.
Normalmente nos reuníamos siempre a la hora del almuerzo, en un restaurante que estaba a una cuadra de la oficina, y donde preparaban unos exquisitos menús ejecutivos
- Vamos Paula, fue una mañana muy larga, vamos a almorzar — me animó…
- Sí es cierto, pensándolo bien tengo hambre — le dije que me esperase unos segundos que iba por Matias, pero no estaba, lo llamé y me dijo que él ya estaba en el restaurante, que como no le atendía el celular, se había ido con los chicos de archivo a comer porque no me encontraba.
Obvio, que me iba a encontrar, si me escondí en el baño enterrando la cabeza como el avestruz.
- Checa te dejé dos WhatsApp y debes tener como tres llamadas perdidas mías, ¿donde te metiste?
- Es que creo que me olvidé de sacarlo de silencio — me disculpé.
- Ok. Nos vemos después.
Salimos a la calle con Noelia, como el restaurante quedaba cerca fuimos caminando, luego de salvar la distancia llegamos, saludé a Mati desde lejos y me fui a sentar en una mesa para dos pero Noelia me atajó…
- Sentémonos allá — me dijo señalando una mesa más grande — ahora viene Pedro.
¡¡Mierda!! Si sabía no venía pensé, evidentemente no era mi día.
Pedimos unas gaseosas light y Noelia aprovechó para felicitarme por mi desempeño en la junta, pero no pudimos hablar demasiado, porque muy pronto Pedro llegó.
“¡Qué incomodidad Dios mío!… ¿cómo haré para pasar bocado?”
Tengo que tranquilizarme, tengo que hacerlo, tengo que asumir que estoy con mi jefe, repetí una y otra vez para poder convencerme…
Él entró, miró alrededor, y enseguida nos encontró, se sonrió abiertamente, creo que no le dió fastidio que yo estuviera ahí y si lo sintió supo disimularlo muy bien.
Caminó a paso seguro sorteando algunas mesas hasta llegar donde estábamos, se deshizo de su saco, que dejó colgado en la silla y se sentó con nosotras.
- Pido disculpas, me demoré al teléfono ¿hace mucho que llegaron?
- No te preocupes Pedro recién llegamos, verás que acá se come muy bien, y tienen una excelente cartilla de vino — le explicó Noelia.
- ¿Ustedes ya ordenaron?
- No solo pedimos unas bebidas frescas, estábamos esperando a que llegaras — volvió a contestar Noelia nuevamente, yo solo atiné a permanecer en silencio.
Pedro llamó al camarero con su mano utilizando el idioma universal para hacerlo y éste de inmediato nos acercó las cartillas.
- ¿Que plato me recomiendan? — preguntó Pedro sin tomarse el trabajo de leer lo que allí le ofrecían, levantó su vista y aunque se refirió a las dos, su vista se clavó en mí.
Envalentonada, le contesté.
- Te recomiendo el pollo a la naranja con ensalada capresse, lo preparan muy bien acá.
- Paula tiene razón, lo preparan exquisito, yo comeré eso — dijo Noelia.
- Ok, lo probaré… ¿puedo elegir el vino?
- Por supuesto — contestamos las dos,
El mesero se acercó a tomar nuestra orden, todos ordenamos mi sugerencia, Pedro pidió una botella de Pinot Blanc Wolf Berger.
- ¿Algo más? — preguntó el camarero.
- Un agua con gas para mí, por favor.
- Perfecto señorita — el camarero luego de tomar nuestra orden se retiró.
- Lo siento prefiero no beber vino — dije disculpándome.
Pedro quiso sonreír pero se contuvo, de todas formas una leve sonrisa se escapó de la comisura de sus labios, supongo que se acordó de mi fase de enajenamiento del viernes, con la copa de Chardonay durante la cena.
Sentí como me ruborizaba.
Noelia que por suerte era una excelente interlocutora, comenzó a recordar el último viaje suyo a New York, oportunidad en que había conocido a Pedro, él le preguntó si había ido a ver la ópera que le recomendó en aquella ocasión a lo que ella asintió, elogiando el espectáculo como solo ella podía hacerlo.
- ¿Conoces New York Paula?
- Fui hace algunos años, un viaje que hicimos con mi madre y con mi hermano antes que él se casara.
- ¿Te gustó mi ciudad Paula? — me miraba a los ojos y mientras yo hablaba me veía la boca, me estaba poniendo nerviosa.
- ¿A quien podría no gustarle NYC? Es bella en todos sus aspectos, sus paredes exudan poder y glamour, pero lo que más me impactó fue el orden y la legalidad y como se cumplen las más mínimas leyes de ciudadanía, todo organizado de manera tan diferente de Buenos Aires.
- Hablas como una típica turista, vivir ahí es bastante diferente y muy estresante, hay mucha competitividad y si no estás bien plantado la ciudad te devora.
- ¿No te gusta vivir en NYC? — le pregunté
- Me encanta, pero en el campo de los negocios donde me muevo, a veces resulta agobiante, de todas formas confieso que no sabría vivir de otra forma.
- Me imagino que debe ser así como lo describes — dijo Noelia — creo que tanto Paula como yo solo tenemos la visión del visitante, la que vende.
Por suerte me pude distender durante el almuerzo, la conversación fue de un lado a otro, inclusive se llegaron a tocar temas de la empresa que me asombró que los tocasen frente a mí, por supuesto me mantuve al margen y solo opiné cuando Noelia ó Pedro me lo solicitaron, él parecía entusiasmado con la conversación, hasta concordamos en varios aspectos, parecíamos tener similitud de pensamientos, él Pedro que estaba hoy frente a mí, en nada se parecía al que yo había conocido en la noche del viernes, y creo que sencillamente hoy estaba relajado, no tenía que conquistarme, ya lo había hecho.
Sin dejar de lado su caballerosidad Pedro nos preguntó si queríamos postre, pero ninguno de los tres nos antojamos, entonces él y Noelia decidieron pedirse un café yo miré la hora y les dije.
- Creo que me tomaré el café en la oficina, mi horario del almuerzo terminó.
- Esperá Paula, tomemos el café acá, no te vayas que quiero comentarte algo aprovechando que Pedro está con nosotras — Pedro hizo un pequeño asentimiento de cabeza — él ya está mas o menos al tanto y creo que es un muy buen momento para que te enteres, casualmente, hoy cuando llegaste a la junta se lo estaba comentando.
- Desde luego, ¿de que se trata? — ya me había intrigado.
- Bueno, como sabés en tres meses me caso, pero lo que no sabés es que dejo la empresa.
- Oh ¿en serio? — me sentí apenada, Noelia era una buena jefa.
- sí, mi novio tiene una propuesta de trabajo que hace tiempo espera, pero es en Francia y cuando nos casemos nos vamos a vivir allá.
- te vamos a echar de menos sin duda, más aún, cuando nuestro próximo jefe marque otras pautas de trabajo, con vos se trabaja muy cómodamente.
- Gracias Paula.
- Wow, la verdad ni me lo imaginaba, realmente me sorprendiste con esta noticia.
- Te pido discreción por favor, aún no quiero decir nada.
- Por supuesto, cuenta con ello — mientras Noelia me comunicaba las novedades, Pedro permanecía al margen de la conversación.
- Desde luego se que cuento con tu discreción Paula, a lo que quiero llegar es que… como me voy y queda una vacante en mi puesto, te he propuesto como mi sucesora.
- Yo… Natalia… no sé que decir, esto me toma sin dudas por sorpresa, es una responsabilidad muy grande, no se si esté a tu altura. — me retorcí los dedos, estaba realmente muy nerviosa.
- Sin duda que estás a mi altura, eres muy capaz, además manejas muy bien el inglés, lo que no te será impedimento para manejarte en los sucesivos viajes que tendrás que hacer. Estoy sumamente convencida que eres la persona adecuada para ocupar la gerencia.
Pedro nos observaba hasta ese momento.
- Perdón que me meta, pero quiero que sepas que considero que hoy en la junta demostraste que estás a la altura del puesto… sé que te atosigué a preguntas a veces innecesarias, pero estaba probándote, debido a que Noelia ya me había comentado su decisión de proponerte, lo siento, sé que por momentos no te lo hice demasiado fácil.
- Muchas Gracias por tu sinceridad, de todas formas no me sentí mal en la junta, creo que todo lo que me preguntaste era justificable — le dije, casi sin mirarlo a los ojos, de pronto sus elogios me intimidaron.
- De todas formas el puesto estará a evaluación de la junta directiva, pero quiero que sepas que abogaré por ti muy fuertemente — me dijo Noelia — y considerando el comentario que acaba de hacer Pedro, creo que ya tienes otro aliado.
Me ruboricé por él último comentario de Noelia.
- Realmente lo agradezco, es una gran oportunidad sin dudas, ciertamente es un honor que consideren mi trabajo, de todas formas Noelia y si no lo tomás a mal, me gustaría pensarlo…
- Desde luego, tenés quince días para tomar una decisión, si no aceptás tendremos que hablar con mi segunda opción, Pedro se va en un mes y se tiene que ir de acá con un nombre. Pero… Paula realmente me gustaría que lo consideres, es una gran oportunidad para crecer en tu carrera y sé de sobra de tus capacidades…
- Por supuesto, solo que realmente esto no me lo esperaba, y sabés que soy muy meticulosa en mis decisiones, siempre las pienso y las repienso.
De pronto recapacité… que estoy diciendo delante de Pedro… como puede creer que siempre pienso mis decisiones si me acosté con él a horas de haberlo conocido, que vergüenza… Lo miré y sé que estaba bordó.
- Los que me conocen saben que siempre pienso las cosas más de lo que debo, muy raramente me dejo llevar por el momento. — necesité aclararle eso a Pedro, lo hice mirándolo a los ojos, sabía que él entendía lo que le estaba diciendo.
- Tómate el tiempo que necesites - me dijo él tranquilizándome.
- Lo haré…
- Bueno, ahora podemos volver a la oficina — dijo Noelia — pero les pido que me den un momento para ir al baño.
Noelia se paró y se fue dejándonos solos.
- ¿Estás más tranquila? — Pedro extendió su mano pero no llegó a tocar la mía, quedó a mitad de camino, creo que recapacitó que podría haber alguien conocido de la empresa, me habló en un tono muy dulce.
- Un poco, en realidad es bastante difícil esta situación, hoy cuando entré a la sala de juntas casi me caigo redonda al piso cuando te vi, para que mentir.
- Lo sé, no creas que para mí fue más fácil.
Paula, quiero decirte que me encantó lo que tuvimos el fin de semana y cuando te fuiste, me lamenté mucho por no haberte pedido el teléfono, de todas formas, se el lugar donde vivís, porque Oscar te llevó… pero… esto no es para hablarlo acá, además ahí viene Noelia. Te espero después del trabajo en mi Hotel ¿salís a las cinco verdad? — se apuró a decirme, pero no pude contestarle, Noelia llegó en ese momento.
Como era de esperarse, Pedro se hizo cargo de la cuenta, no nos dejó pagar, por supuesto.
Salimos del restaurante y fuimos caminando hasta la oficina.
miércoles, 16 de julio de 2014
CAPITULO 16
La junta empezó puntualmente a la hora acordada, durante su transcurso se hablaron de todos los temas que estaban previstos tratar, Pedro hizo muchas preguntas, varias de las cuales tuve que contestar porque me acontecía a mí hacerlo, me escuchó atentamente, refutó algunos de mis fundamentos, pero le dí causa y efecto a mis dichos y terminé convenciéndolo de varios puntos. Noelia me apoyó en todo y también explicó el por que de mis acciones.
Se proyectaron la pre-campañas que marketing quería lanzar, pero Pedro fue muy cauteloso y no dejó escapar ninguna impresión de lo que estaba viendo, solo se limitó a pedir los informes del cálculo de presupuesto para el próximo año entre otras cosas.
Se le entregaron todos los documentos que nos solicitó, algunos quedaron pendientes de entrega, puesto que no los habíamos llevado a la reunión y cerca del mediodía, la primera junta terminó, aún quedaban otras, no menos importantes que ésta, para llevarse a cabo durante los siguientes días.
Había prevista otra con el departamento de desarrollo, una con legales y también una exclusiva con nuestro departamento.
Poco a poco se fueron retirando todos, Pedro se había puesto de pie para tomar una llamada, estaba alejado frente una de los ventanales que daban al exterior del edificio. Veía hacia los jardines mientras hablaba por teléfono, lo hacia en un tono muy bajo, la mayoría del tiempo escuchaba a la persona que le estaba hablando, su expresión de a ratos expresaba desgano y su vista estaba perdida en la distancia, tenia una mano metida en el bolsillo de su pantalón, de pronto oyó algo que lo puso de mal humor, intercambió ofuscado palabras con esa persona, se tomó de la frente y se la masajeó, luego tuvo otro breve intercambio más, y cortó, se acercó a la mesa nuevamente, creo que estaba molesto porque tiró su celular sobre la mesa y comenzó a juntar sus cosas, se encontraba de pie, yo también lo estaba, Matias se había retirado de mi lado, y en ese momento se hallaba hablando en la otra punta de la sala con uno de los chicos de marketing y con Noelia.
Alison la secretaria de Pedro, estaba al teléfono muy cerca de la puerta y de espalda a nosotros.
Levanté la vista y miré a nuestro alrededor mientras seguía juntando mis planillas, en ese momento el hizo lo mismo que yo y al ver que no había nadie cerca, fingió entregarme algo, su actitud me tomó desprevenida y tomé la hoja que me daba por simple instinto, pero solo se trataba de una hoja en blanco, al momento me di cuenta que era una simple excusa para dirigirse a mí.
- ¿Como estás? verdaderamente fue una gran sorpresa encontrarnos acá — se expresó en tono muy bajo y generoso.
Lo miré, sin soltar la hoja que me entregaba, él tampoco la había soltado.
Clavó sus ojos en los míos.
- Sí, coincido con vos, es una gran sorpresa — afirmé — Estoy bien gracias — Por Dios, consideré, esa mirada me nubla, me detiene en el tiempo y congela todos mis sentidos.
- Lamento tu gran confusión del principio, también me sentí confuso cuando te vi entrar — Pedro yo no me sentí confusa, yo casi me muero quería decirle, si supieras todo lo que te pensé el fin de semana, ocupaste cada uno de mis pensamientos, te apoderaste de ellos y me dejaste parsimoniosamente detenida en tus caricias y tus besos.
- Ya ves, el mundo es más pequeño de lo que imaginamos — atiné a decirle, aunque lo que en verdad creía es que se trataba de nuestro destino, sino que otra explicación podía haber.
- Si es cierto — me dijo dándome la razón.
Hablamos en tono muy formal y adusto, como si verdaderamente solo estuviésemos intercambiando temas del trabajo, le saque la hoja de la mano y la puse con las planillas que estaba reuniendo, las junté a todas, les dí un golpecito sobre la mesa para emparejarlas, y las metí en mi maletín, necesitaba terminar con éste contacto, mi vista indefectiblemente se iba a sus labios y perdía toda la razón.
Bueno, finalmente me dedicó unas palabras… pensé, y en ese momento no pude dejar de recordar una vez más cada uno de los instantes que habíamos vivido juntos, habíamos compartido tanta intimidad, nadie de todos los que está hoy acá imaginaba que nos conocemos tan íntimamente, habíamos vivido momentos de mucha intensidad, pero en definitiva eran momentos que pensaba olvidar, claro que ahora visto y considerando que tendría que tener que verlo a diario, tendría que redoblar mis esfuerzos para hacerlo, todo seria más difícil teniendo en cuenta el efecto que Pedro producía en mí.
Ninguno de los dos dijo nada más, terminé de juntar mis cosas y cuando me estaba por ir llegó Noelia y Mati pero yo seguí mi camino y salí de la sala dejándolos a ellos ahí, marché confusa, me sentía indefensa, fuera de lugar y me provocaba cierto fastidio dado que en mi trabajo siempre me había sentido muy cómoda.
Caminé hacia mi box, dejé el maletín apoyado sobre mi escritorio y me trasladé al baño, por suerte no había nadie, entré en uno de los sanitarios, bajé la tapa del inodoro y me senté en él, con mi bolso en la falda y me tomé la cabeza sin poder creer lo que me estaba pasando, mis emociones estaban colapsadas.
De todos los hombres que había en el mundo, precisamente había elegido tener una noche de sexo con Pedro, que resultó ser mi Big Boss, mendiga suerte que tengo pensé.
¿Cómo sigue esto? medité… ¿Cómo voy a hacer para fingir cada día durante todo un mes, habiendo tenido tanta intimidad con él? aún recordaba sus caricias en mi cuerpo, sus manos tocando cada milímetro de él, su sexo dentro de mí, despojándome de todos los sentidos, sus besos que asaltaron mi boca y mi vagina con su lengua.
Dios, se suponía que no lo vería más y encima el condenado esta para morirse de un infarto de tan bueno, ese traje ajustadito le queda increíblemente bien y esos ojos, me deja sin respiración cuando me mira.
Quiero tirarme por el hueco del ascensor ¡Carajo! No es justo que me esté pasando esto…
Yo debo estar meada por un perro, que digo por un perro, estoy meada por un elefante.
Del enojo pasaba a la angustia, de la angustia al enojo y cuando reflexionaba me daba cuenta que era obvio que no podíamos decir que nos conocíamos era poco serio.
Paula no seas tonta, me dije, que querías que Pedro hiciera… en cuanto pudo te habló.
Quería calmar mis emociones para salir de ahí dentro, pero no podía, estaba a punto de largarme a llorar.
Sencillamente y tan pronto como me fuera posible lo único que quería era salir corriendo de esa oficina.
Oí que alguien entraba en el recinto y eso me hizo volver a la realidad.
Intenté componerme, me puse de pie y salí de ahí.
Acercándome al lavatorio, mojé una toalla de papel y me la pasé por la nuca, retoqué mi maquillaje y me fui del sanitario.
CAPITULO 15
Tuve la sensación de estar en un mal sueño, pero no, sencillamente y muy a mi pesar, el tipo con el que me había acostado toda la noche del viernes y en la mañana del sábado, era el Big Boss.
Creo que Pedro también quedó sorprendido por completo al igual que nosotros.
Noelia siguió con las presentaciones sin percatarse de nada, gracias a Dios, creo que estaba demasiado excitada con las salutaciones y con su presencia, y no pudo vislumbrar nada de lo que allá estaba pasando verdaderamente.
- Matias García y Paula Chaves, mi gran descubrimiento, Pedro ella es de quien te estaba hablando, sin desmerecer a Mati que también hace un gran trabajo en la empresa.
Yo no reaccionaba, solo apretaba mi cartera y la valija de mi Mac, él se dio cuenta, tensó su mandíbula e hizo una leve mueca con los labios, lamentándose por la situación y me proporcionó una leve caída de ojos, creo que estaba intentando proporcionarme tranquilidad, era una situación tan incómoda.
Noelia que estaba al lado de Pedro y miraba hacia mi, ni cuenta se dió del leve gesto cómplice que él me ofreció, Mati intentó salvar el momento, y entonces rápidamente estiró la mano y estrechó la de Pedro, que reaccionó de inmediato ante el ademán de Matias farfullando para dejar en claro que haríamos de cuenta que no nos conocíamos.
- Encantado Matias — le dijo Pedro a Mati.
- El gusto es mío Sr. — Contestó Matias estrechando su mano con decisión y siguiéndole el juego.
- Matias por favor, llamame Pedro, me gusta trabajar en un ambiente cordial, y el Sr, nos da un trato que ambos sabemos que existe sin necesidad de títulos, el respeto pasa por otro lado y no creo ser más Sr. que tú para merecerlo.
- Ok, entonces, Pedro bienvenido!
- Muchas gracias — él soltó la mano de Matias y estiró su mano en mi dirección.
- Paula ¿verdad?
“Sí Paula estúpido, soy yo, ese es mi nombre, ¿ya te lo olvidaste? me cogiste toda la noche del viernes ¿te acordás? lo gritaste varias veces a mi nombre cuando tuviste un orgasmo”, eso es lo que le hubiese querido contestar
Me sentía alborotada ante la situación, sin poder manejar mis sensaciones, apabullada por su presencia, y enojada por mi mala suerte, pero entendí que debía guardar las formas en el lugar de trabajo, y ante tantos espectadores terminé por actuar con toda la corrección que la presentación merecía…
- Así es, encantada — le ofrecí mi mano y una sonrisa muy insolente — bienvenido a nuestro país — continué diciendo.
Tomé su mano con rabia, eso no lo pude evitar y él la sostuvo agitándola por un buen tiempo, cuando la soltó, deslizó la suya por la mía hasta la punta de mis dedos, le aguanté la mirada, él también mantuvo la mía.
- Bueno lo mismo que le dije a Matias, llámame Pedro por favor.
Oh, gracias por haberme concedido tu permiso pensé, si serás cínico, me das autorización después de todo lo que me permitiste el fin de semana. Cada palabra que el emitía, parecía que me encolerizaba más y más, pero en realidad creo que mi cólera no era con él precisamente, sino con la situación, solo que tenía que tomármela con alguien.
La intimidad que él y yo habíamos compartido me dejaba en desigualdad de condiciones en mi lugar de trabajo.
- Noelia me estaba hablando maravillas de tu trabajo y de tus capacidades creo que definitivamente eres su consentida.
Intenté, tomar compostura y demostrarle todo lo educada y profesional que podía ser, miré a Noelia, y hablé.
- Muchas gracias Noelia, no se lo que habrás dicho, pero seguro exageraste un poco.
- Lo que siempre te digo a vos, que no se que sería de nosotros si no te tendríamos.
Mi jefa es de esas que siempre resalta lo capacitados que somos en el trabajo, aunque a veces viene con tanto mal humor que lo olvida y la quiero colgar, pero supongo que estar en el puesto que ella está y con tantas responsabilidades en sus espaldas no debe ser tarea fácil.
- Por favor, pasen y acomódense les dejé lugares a mi lado — nos dijo Noelia.
Caminé rodeando la espalda de ella, Pedro ocupaba la cabecera presidiendo la junta de ese día y así sería mientras estuviese en el país.
Aunque no lo veía intuía, en realidad sabía, que me estaba mirando, así que encumbré mis hombros y me deslicé a paso seguro por el recinto, como normalmente se dice, caminé con las botas puestas.
Corrí la silla con naturalidad y apoyé mi Mac sobre la mesa, detrás de los individuales de cuero que ya estaban puestos para nuestro desayuno, saqué mi celular de la cartera y lo coloqué en vibrador acomodado junto a mi ordenador, de mi maletín saqué los informes que necesitaba, Mati también estaba arreglando sus cosas.
Noelia se había ido a hablar con el principal de Marketing, estaban preparando un proyector.
Levanté la vista y Pedro me estaba viendo, no bajó su mirada, estaba ligeramente recostado en la silla y lucía escandalosamente apuesto, llevaba un traje gris topo muy oscuro, casi parecía negro, camisa blanca con cuello italiano, corbata negra con logos en blanco de Gucci y chaleco muy entallado, su chaqueta estaba desabotonada, permanecía con un codo apoyado en el brazo de su asiento sosteniendo su cara y estudiando la situación, intenté disimular que su presencia me era indiferente, pero él estaba desplegando su show de seducción, se paró, tiró sus hombros hacia atrás y dejó que se deslice el saco por sus brazos para quitárselo, lo dejó apoyado en el respaldo de su silla, se había quedado en mangas de camisa, desde donde yo estaba sentada, él se veía tan alto, tan inalcanzable pensé.
Una rubia, de gran estatura y de muy buenas formas se acercó a él, no la reconocí, supe de inmediato que no era de la empresa.
El trato entre ellos parecía netamente muy profesional.
No se aproximó demasiado para hablarle por lo que pude escuchar claramente el breve intercambio que tuvieron en inglés.
- Pedro te envíe un shortcut con todos los correos de las personas del departamento de finanzas y marketing.
- gracias — le contestó él — quiero que tomes notas — le pidió.
Dilucidé por el breve intercambio que era su secretaria.
Desgraciado, te buscaste una secretaria que raja la tierra de tan bonita…
Mati se acercó a mí y me dijo en tono bien bajo.
- ¿Estás bien?
- Todo lo que puedo — Le dije cuchicheando.
- Tranquila, la primera impresión ya pasó, ahora no pienses… intentá concentrarte en el trabajo, solo en eso.
Matias pretendía calmarme, él sabía muy bien como me estaba sintiendo, me sostuvo la mano que estaba apoyada en la mesa y me la apretó para hacerme saber que él estaba conmigo, le devolví el apretón y asentí con la cabeza, aunque me sentía hundida en mi infierno personal, intentaba mostrarme brillante, e indeleble ante la circunstancias.
Pedro no nos miraba, estaba revisando su ordenador ó al menos eso me pareció.
CAPITULO 14
Estuve trabajando en la planilla hasta las doce. Los ojos se me cerraban, así que apagué el ordenador era tarde tenía todo el día de mañana para terminar. Me lavé los dientes y me metí en la cama.
El domingo pasó muy rápido, entre planillas, hojas de cálculo, porcentajes, y el recuerdo de los ojos más bellos que había visto en mi vida, la sonrisa más seductora y los besos mas hermosos, ayss sus besos, cerraba los ojos y podía sentirlo y ni que hablar del resto de lo que vivimos. Pedro había ocupado buena parte de mis pensamientos.
Basta Paula, agua que no has de beber déjala correr, fue hermoso y se terminó.
Después de cenar me di una ducha, sequé mi pelo con el secador y me puse mi pijama de satén, pero antes de acostarme me preparé la ropa para el lunes, quería lucir muy profesional en la junta, además nuestro equipo iba a tener un gran protagonismo en la gestión de capitales, así que quería verme muy bien.
Me preparé una falda negra ajustada una remera de seda blanca de tirillas y una blusa en gasa negra cruzada con volantes en el escote, eso me quedará bien, me dije.
Me decidí por unos tacones rojos, por lo que tuve que cambiar las cosas de mi cartera negra a la roja que combinaba con los zapatos.
Luego de dejar todo preparado, me fui a dormir.
Sonó el despertador a las siete, lo apagué y sin remolonear me fui a dar una ducha para despabilarme bien, sequé mi cabello con el secador, y le pasé la planchita, me lo recogí en una coleta bien alta.
Opté por un maquillaje muy natural, para la oficina nunca me maquillaba demasiado, prefería un look más tranquilo, eso sí me tomé el trabajo de darme tres capas de máscara de pestaña, para enmarcar bien mis ojos, los cuales había delineado de negro para que resalte mi color verde, apliqué blush en mis mejillas y gloss en los labios.
Dentro del vestidor, tomé las prendas que ayer había separado para ponerme y me las calcé. Me miré al espejo y consideré que me veía sobria y atractiva con cierta sofisticación.
Me perfumé con CH Garden Party el que siempre usaba para la oficina.
Eran las ocho y media y ya estaba lista.
Agarré mi cartera, el portafolio con la Mac y apagué todo en el departamento, tomé las llaves de mi automóvil que estaban al lado de la lámpara, en una mesita donde siempre las dejaba y bajé al estacionamiento de mi edificio.
Me sentía tan nerviosa, como cuando fui a dar la entrevista para el puesto que hoy ocupo, el saber que venía Alfonso a controlarlo todo me tenía con los nervios de punta.
Al subir a mi automóvil, conecté mi iPod al sistema de música y empecé muy mal el día.
¡Carajo! justo esa canción tenía que saltar.
Reik empezó a cantar Sabes, lo que me hizo acordarme de Pedro, pero no quería pensar en él, hoy era un día importante en la empresa y necesitaba estar concentrada, centralizada en mi trabajo, teníamos que demostrar que merecíamos esos aportes de capital de la central, no podía defraudar a Noelia, así que pasé al siguiente tema, si, me dije este está bien arriba, en mi sistema de sonido repiqueteó La gente está muy loca, pero ante el silencio de la mañana que recién estaba comenzando, pensé mmm... mucha estridencia par esta hora, seguí pasando canciones hasta dar con una de Andrea Bocelli, suspiré, lo ideal para relajarme así que la dejé que sonara, me puse el cinturón de seguridad, mis Ray Ban y salí del estacionamiento rumbo a la oficina, odio el tránsito en la mañana, siempre es un caos y tardo más de la cuenta en llegar, en Buenos Aires parece haber más autos que gente… finalmente llegué, entré al estacionamiento y busqué lugar donde aparcar, luego de tomar mis cosas cerré el auto, y me dirigí a la recepción del edificio.
Cuando entré saludé a Mayra la recepcionista y me dirigí hacia los ascensores, mientras esperaba por que uno llegase, en eso apareció Matias.
- Hola — nos dimos un beso en la mejilla — wow!! Te ves super con ese traje gris.
- Gracias, vos estas muy linda también.
Junto a Nosotros subieron otras personas, algunas que conocía del archivo y también personal del departamento de desarrollo, el lugar era un holding y nuestra empresa ocupaba los últimos cuatro pisos. En el viaje, el ascensor fue deteniéndose para que subiera gente y también para que bajaran, nosotros íbamos al piso dieciséis, al departamento de Finanzas, llegamos a nuestro destino y salimos del elevador dirigiéndonos por el pasillo que está situado entre los boxes.
Frente a la oficina de Noelia, nuestra jefa, nos atajó Carolina, su secretaria y luego de preguntarnos lo que desayunaríamos puesto que era una junta con desayuno incluido, nos indicó que vayamos hacia la sala de reuniones que ya algunos estaban allá.
- ¿Ya llegó el Big Boss? — le pregunté.
- Sí, hace algunos minutos, ya estuvo viendo su oficina y charlando con Noelia y ahora está en la sala con ella y con los de marketing.
- ¿Y que tal el yanqui? — preguntó Mati.
- Me sorprendió lo bien que habla en español, parece agradable — nos dijo Caro — y es muy joven además.
- Bueno Matias vayamos, no quiero llegar último.
Caminamos parloteando todo el trayecto a la sala, la puerta estaba abierta y se sentía el bullicio de los allí presentes, era una sala totalmente de cristal, sus vidrios tenían una tonalización azulina con perfiles de aluminio negro en la carpintería metálica, de los muros que daban hacia el interior de la oficina pendían persianas americanas negras, que ese día estaban entre abiertas, pero que no permitían ver hacia adentro por la posición en que estaban, estábamos próximos a la entrada del salón de juntas.
En el momento que ingresamos y casi de inmediato Noelia nos vio entrar y nos llamó con un ademán que hizo con la mano, mientras esperaba que nos acercáramos ella hablaba con un hombre que estaba cómodamente sentado en la cabecera de la mesa, la nuca me resultó la de una persona conocida, pero luego en seguida desistí de la idea puesto que supuse que se trataba del yanqui.
- Pedro, te quiero presentar a mis colaboradores estrellas. — Dijo en voz alta cuando estábamos a pasos de ellos.
Uy nos va a presentar al Big Boss… seguimos caminando a paso decidido y con una sonrisa de oreja a oreja.
Entramos intentando parecer muy gustosos de tenerlo entre nosotros, la verdad era otra, por supuesto.
Desde que nos habíamos enterado que él venía no nos había causado demasiada gracia, éramos un grupo de trabajo armado que seguramente tendríamos que modificar nuestros hábitos para adecuarnos a los de él.
Pedro Alfonso se paró y se giró para saludarnos… Mati y yo quedamos petrificados, yo más que él, fue un acto involuntario que no pudimos evitar, creo que palidecimos, yo parecía un papel… por mi parte, quedé parada a mitad de camino sentía las piernas flojas y mi corazón parecía desbocado, las manos me sudaron y un escalofrío me recorrió el cuerpo, que no respondía a ninguna orden que mi cerebro le enviaba.
Matias encontró la compostura antes que yo, por supuesto, y entonces me empujó ligeramente de la cintura para que siguiera caminando, creí que me caería redonda al piso, intenté afirmarme en mis tacones aguja y maldecí llevarlos puestos.
Mierda, mierda y más mierda, putee para mis adentros.
¡Maldita suerte la mía!
El destino parece estar en mi endiablada contra.
Pedro Alfonso era nada más y nada menos que quien yo conocía como Pedro,MI Pedro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)