martes, 22 de julio de 2014
CAPITULO 33
Llegamos al Faena, el ballet parking se acercó y le entregué las llaves de mi auto.
Pedro bajó con los maletines de ambos, cuando me tuvo a tono, me tomó de una mano para dirigirnos hacia los elevadores. Tocó el botón de llamada y ni bien subimos, me dio un beso dentro del elevador que me dejó tambaleando, me aprisionó contra el fondo del ascensor tirando todo su cuerpo sobre mí, el beso fue tan intenso, que tuve la sensación que lo que pasaría dentro de la habitación sería muy rápido, y no quería eso… deseaba que nos tomemos nuestro tiempo para disfrutarnos.
Llegamos al piso de la Tower Suite.
Pedro me condujo por el pasillo hasta que estuvimos frente a la puerta, abrió y entramos.
Dejó los maletines en el sofá yo me acerqué, y junto a ellos dejé mi bolso.
Tironeó de su corbata y se la quitó, también desabrochó el primer botón de su camisa, y echó los hombros hacia atrás para deslizar el saco que dejó acomodado en el respaldar en la silla de la sala.
Yo me había quedado de pie junto al sofá, siguiendo sus movimientos, entonces se puso frente a mí y me dijo…
- Ven acá — extendió una mano, para que vaya donde el permanecía parado, junto a la mesa de la sala, luego mientras sus brazos me cobijaban me habló muy cerca de los labios — ¿Recordás lo que me dijiste en el restaurante?
- Sí… — afirmé — te dije que te quería enterito y te pregunté si te era posible consentirme.
Reí maliciosamente, él también, luego me besó muy tiernamente mientras me corría el pelo de la cara, yo ese día lo llevaba suelto, luego se separó de mí, hizo un paso hacia atrás y abrió sus brazos para indicarme.
- Acá me tenés, soy todo tuyo, para que hagas lo que quieras conmigo.
- ¿Lo que quiera? — pregunté.
- Lo que quieras — confirmó.
Me llevé un dedo a la boca mientras pensaba que hacer con él… se me ocurrieron muchas cosas así que… era momento de empezar a ponerlas en práctica.
Lo tomé de la mano y lo llevé para arriba.
- ¿A la cama? — me preguntó…
Me dí vuelta y lo hice callar, llevando mi dedo sobre mis labios y mientras le decía con una onomatopeya.
- Shh.
Se sonrió y me pegó una nalgada, pero seguimos subiendo hasta que llegamos al piso donde estaba el baño, me detuve, y lo llevé al interior, lo deje parado en la entrada, entonces le indiqué…
- ¡¡¡Guío yo!!! Solo harás lo que yo quiera que hagas.
Le dejé bien en claro y se lo dije con una voz oscura que ni yo misma sabia que poseía, tampoco tenía idea de donde había salido. Sé que mis palabras lo llevaron a descontrolarse, pero entonces, cerró sus ojos e intentó buscar su autocontrol, en lo más profundo de su ser, sé que a él le gustaba controlar, pero no se negó.
Lo agarré de la barbilla y le dí un beso profundo y caliente, muy caliente.
Lo dejé tambaleando y con su pene hinchado, cuando me retiré pasé mi mano por su bragueta y pude comprobarlo.
Caminé hacia el jacuzzi y lo dejé esperando, él me estaba complaciendo, así que se quedó viendo y aguardando lo que yo haría.
Me agaché para poner el tapón de contención, y le dí una vista panorámica de mi trasero, procuré emplear toda mi sensualidad al inclinarme.
Llevaba una falda de color blanco que demostraba monumentalmente que mi culo era grande… luego de abrir los grifos, me estiré para tomar el frasco del baño de espuma que descansaba en uno de los bordes internos y lo eché en el agua.
Aún permanecía de espaldas cuando comencé a bajarme el cierre de la falda, sin soltar la cremallera me di vueltas para verlo, me sonreí carnalmente, él hizo un montoncito con sus dedos y los besó para indicar que eso había sido exquisito.
No me la saqué, solo la desabroché.
Hmm… me asombré, no sabía que podía ser tan sexy.
Seguí con mi tarea de seducción.
Me di vuelta quedando nuevamente enfrentada a él, y saqué mi camisa de adentro de mi falda, me desabroché los botones de abajo hacia arriba, pero me detuve justo a la altura del corpiño, tomé la blusa de los extremos de la abertura y la separé, enseñándole mi abdomen, levanté mi cabeza y la eché hacia atrás mientras me mordía el labio inferior, regresé mi mirada a los suyos y volví mis manos a la abotonadura, le hice una mueca como preguntándole ¿sigo?
Levantó una ceja y juntó sus manos a modo de súplica pero no me convenció, puse mi rostro lo más serio que pude y negué con la cabeza, él hizo un mohín, pero yo me volví a dar vuelta sin hacerle caso.
El agua caía a borbotones mientras se llenaba el jacuzzi, el sonido y el momento era embriagador, imaginar lo que ocurriría luego dentro del agua, potenciaba todos los sentidos.
Me terminé de desabrochar la camisa, siempre de espaldas a Pedro.
¡¡Wow!! Dios, el instante estaba cargado de tanta sensualidad y sexualidad que sentía claramente como mi vagina se había humedecido, me sentía todopoderosa y sugestiva, todo era muy erótico, Pedro me hacia sentir sensual.
Tiré hacia atrás mi camisa dejando al descubierto primero uno de mis hombros y luego el otro, la sostuve a la altura de mis codos, giré mi cabeza mientras lo hacía, para ver la expresión de Pedro, él estaba extasiado…. Y eso me motivaba a ser más sensual aún.
En mi mente se tejían imágenes, quería complacer todas sus fantasías y las mías e intentaba trasmitirlas para enloquecerlo.
Probó caminar hacia mí, pero le dije con la cabeza que no, se sonrió, negó incrédulo y continuó permaneciendo de pie en el lugar, finalmente dejé caer mi camisa al suelo y fui por el corpiño… lo desabroché y lo hice deslizar por mis brazos para depositarlo también en el suelo sobre mi camisa.
Yo permanecía de espaldas… con el torso totalmente desnudo, con mis manos me corrí el cabello, llevando todo el largo hacia delante de mis hombros para que Pedro pudiera observar la desnudez de mi espalda, entonces, comencé a bajarme la falda, enganché mis pulgares y la deslicé por mis caderas, dejando al descubierto el hilo dental que ese día llevaba puesto.
Me sostuve del jacuzzi para levantar un pie y luego el otro y así liberarme de mi pollera, cuando lo conseguí y para provocarlo un poco más, separé mis piernas, aún llevaba puestos mis zapatos de tacón verde y sabía que así me veía muy sexy, decidí tirarme hacia delante sin flexionar las rodillas, con el firme propósito de tocar el agua con la mano y así ofrecerle una fotografía completa de mi vagina, que solo estaba cubierta por la diminuta bombacha que llevaba puesta.
Sentí que Pedro resopló… lo que me concientizó de lo excitado que estaba.
Me puse de pie, cubrí mis pechos con uno de mis brazos y me di la vuelta quedando de frente a él, estaba decidida a no mostrarle aún mis tetas….
- Tu turno — le dije — quiero ver como te desvistes….
Me ofreció un guiño de ojos… y comenzó con la tarea… Se quitó primero sus zapatos y las medias con presteza… luego desabrochó el primer botón del pantalón y se quedó viéndome, sus ojos bailoteaban por todo mi cuerpo.
Siguió sacándose la camisa, se quedó con el torso desnudo pero antes que se despoje de su pantalón, le indiqué con el índice mientras lo movía llamándolo, que se acercara. Pedro caminaba pausadamente hacia mí, y me di la vuelta para cerrar la canilla, el jacuzzi ya estaba lleno.
Me quedé de espaldas y él se aferró a mi cintura por detrás, necesitaba sentir sus manos en mi cuerpo así que… lo dejé acariciarme el vientre, sus manos me quemaban, ardían, no desaprovechó la oportunidad y apoyó contra mis nalgas su erección, que se evidenciaba bajo sus pantalones.
Cielo estaba tan duro… me besó el cuello, los hombros y entonces me di vuelta para apoyar mis tetas en su musculoso pecho, lo abracé y me aferré a su nuca entrelazando mis dedos en su pelo, amagué para besarlo pero no lo hice, se mordió el labio, volví a hacer un amague y esta vez solo lo rocé con mis labios.
Pedro clavó sus ojos en mis ojos a modo de advertencia, me regaló una mirada intensa y oscura, que claramente indicaba todas las cosas obscenas que deseaba hacerme, sin dilatar más nuestro contacto, me apoderé de sus labios devorándolos.
Lo tomé de la nuca y enredamos nuestras lenguas en un beso desesperado y turbio, todo se estaba descontrolando, y definitivamente no quería que pasara tan rápido, sin embargo, de seguir a ese ritmo, no entraríamos ni siquiera en el agua… él tenía sus manos aferradas a mi espalda y me aprisionaba contra su pecho, casi quitándome la respiración con su abrazo.
Lo aparté de mí y tomé aire, él permanecía expectante a lo que yo decidiera…
- Despacio Pedro, despacio ojitos — le dije jadeando.
- Es difícil preciosa…
- Lo sé, pero quiero disfrutarte más… mucho más…
- Me volviste loco desnudándote…
- Era la idea — me sonreí…
Pasé un dedo por su cintura, entre su piel y el elástico de su boxer, me encantaba hacerle eso, luego me dirigí a su bragueta, la desabotoné y metí la mano para palpar su erección por encima de la tela de su calzoncillo… me humedecí mis labios con la lengua mientras lo hacía.
Pedro tiró la cabeza para atrás y dejó escapar un gemido mientras su boca permanecía entre abierta, mi mano no dejaba de acariciar su firmeza, uff, estaba sintiéndome demasiado ansiosa también.
Me aparté y me senté en el borde del jacuzzi para quitarme los zapatos, luego me puse de pie y deslicé mi bombacha por los muslos quedando totalmente desnuda frente a él, giré y metí mis pies dentro del agua, recogí mi cabello haciendo un nudo con mi propio pelo, dejándole en manifiesto la longitud de mi cuello, luego deslicé todo mi cuerpo sumergiéndolo en el interior.
Mientras yo lo observaba, Pedro terminó de sacarse los pantalones y los boxer, tomó el montón de ropa que yacía demasiado cerca, y la retiró para que no se mojase, luego se metió conmigo.
Quedamos enfrentados entrelazando nuestras piernas y nuestros brazos, decidí deslizar mi trasero para quedar mas cerca de él, hasta que pude sentir su pene duro y caliente rozando mi pelvis, nos acariciamos con las manos jabonosas que se deslizaban fácilmente por nuestros cuerpos mientras nos dedicábamos miradas calientes y llenas de placer oculto.
Bajé una mano y la sumergí en el agua hasta atrapar con ella su tieso pene, lo retuve en mi mano y lo acaricié con movimientos de abajo hacia arriba hasta que presagié que de no parar se correría en el mismo instante….
Su cara era un poema, estaba entregado a mis caricias, perdido en el momento, su boca permanecía entre abierta y sus ojos extraviados en los míos.
Lo dejé al límite, a punto de perder el control, en ese instante le hice entender quien llevaba el dominio esa vez.
Me levanté del agua y me paré frente a él con las piernas abiertas estaban ligeramente flexionadas y le ofrecí mi vagina…
- Chupame…
Pedro se acomodó en el jacuzzi, tiró su cabeza hacia atrás y quedó entre mis piernas listo para hacer lo que le estaba pidiendo…
Sacó su lengua y me la pasó por toda mi hendidura, con sus dedos abrió los labios de mi vagina y rodeó mi clítoris con la lengua, lo lamió deliciosamente, me lo mordió casi hasta torturarlo, luego hundió dos dedos en mi sexo, los entró y los sacó varias veces, los movía con pericia buscando ese punto exacto para proporcionarme más placer, cuando reconoció haberlo encontrado, mi cuerpo comenzó a temblar, entonces paró.
Me volví a sentar en el jacuzzi, rodeé sus caderas con mis piernas y el me envolvió con un brazo y con la otra mano me tomó la cara para apoderarse de mis labios, me besó y me dijo…
- Paula, me abruma lo fabuloso que me siento a tu lado — quería y necesitaba que sus palabras sean ciertas, anhelaba decirle que sentía igual, pero la naturaleza de lo que me había tocado vivir en el pasado hacía que yo retacee mis palabras y mis sentimientos con él.
Lo besé con demasiada pasión, ambos estábamos descontrolados, ya casi hasta había olvidado que yo tenía el control del momento, sus palabras habían disparado todas mis necesidades, sus manos se paseaban por mi cuerpo, me acariciaba los pechos, me los apretaba, me pellizcaba los pezones mientras sus besos seguían apoderándose de mi boca.
Tomé aliento para decirle…
- Pedro, si pudiera te besaría hasta la voz…
Dicho eso, me posicioné con mi vagina sobre su pene, él con sus manos me sostuvo de las nalgas y me penetró, nos quedamos un momento, disfrutando la profundidad de su intrusión.
- ¿Te gusta nena?
- Me encanta Pedro…
Comencé a moverme y el también comenzó con un vaivén de su pelvis, su pene se movía dentro y fuera de mí, estaba aferrada a su cuello y me meneaba lento permitiendo que mi vagina sintiera el largo recorrido que hacía dentro mío.
Permanecimos así cambiando de vez en cuando el ritmo, para dilatar más nuestro orgasmo, finalmente sentí que en mi interior comenzaban a llegar esas cosquillas que amenazaban con invadir todo mi cuerpo… sentí que mi cuerpo me abandonaba y que me entregaba a un estado permanente de éxtasis.
-Pedro estoy acabando… Pedro
Tenía su cara hundida en mi pecho, pero cuando me escuchó levantó la vista para verme, a él le encantaba mirarme en ese instante donde mis sentidos me abandonaban, comenzó a atacar mi sexo con potentes envestidas, a las que yo salí al encuentro con fuertes movimiento ascendentes y descendentes, nuestras pelvis se estrellaban furiosas a cada encuentro y el agua formaba un espiral a nuestro alrededor que demostraba la pasión y la intensidad de cada embestida, nuestros cuerpos se movían convulsionados, incontrolables.
Volví a sentir esa sensación de placer que se apoderaba de mis entrañas y que me elevaba hacia un sitio donde nunca planeé llegar, me dejé ir nuevamente…
Él se dio cuenta que me estaba corriendo otra vez, sintió las contracciones de mi vagina en su pene, le clavé las uñas en la espalda y grité su nombre, en el mismo instante Pedro se entregó al placer de mi cuerpo y vació todo su semen en mi vagina, gritó apretando los dientes y me apretó las nalgas con fuerza, mientras eyaculaba y saciaba todos sus deseos en mi.
Con su pene aún dentro mío, y amortiguando el peso de mi cuerpo con el suyo se deslizó hacia atrás hasta dar con el apoya cabeza del jacuzzi y se recostó, estaba exhausto, yo no menos que él, permanecí acunada en su pecho, en ese momento era el lugar que me daba el sostén perfecto, mientras recuperaba mis fuerzas. Levanté mi cabeza para verlo, entonces Pedro abrió los ojos y me miró también…
- Nena, vas a matarme uno de estos días, harás que mi corazón explote.
Necesitaba hacerle saber que había sido maravillosamente jodido y colosal.
- Lo disfruté mucho…
Atiné a decir, no se por que razón no quería que mis palabras muestren en realidad lo que había sentido, tal vez porque sabía que todo cuanto compartíamos tarde o temprano se iba a terminar.
Pedro sin embargo no se privaba de explicar lo que sentía…
Peiné su pelo hacia atrás despejando su rostro, con ambas manos acuné su cara, y lo besé muy tiernamente.
Aún estábamos demasiado agitados…
- Paula, fuiste exquisitamente sexy… me encantó todo lo que me hiciste sentir.
- Ojitos… vos me provocás ser jodidamente libre y expresarme con mi cuerpo como nunca lo hice.
No dimos un beso más y parecía nunca ser suficiente los que nos dábamos…
Salimos del agua pues se estaba enfriando…
CAPITULO 32
Estaba estacionada frente a la entrada del holding.
Mientras esperaba hacia tamborilear los dedos sobre el volante, creo que inconscientemente no había caído en la cuenta, que me sentía nerviosa.
Pedro no tardó en regresar, abrió la puerta trasera y tiró los dos maletines en el asiento, raudamente se subió a mi auto en el asiento del acompañante, pero antes de arrancar le pregunté.
- ¿Querés conducir?
- No hay problema, mi hombría pasa por otro lado — sonó totalmente seguro de lo que estaba diciendo.
- No me cabe la menor duda — asentí devolviéndole una mirada deshonesta.
Esperé a que se abrochara el cinturón de seguridad y puse el cambio para salir de ahí.
Paramos en un semáforo y me di vuelta para buscar mi cartera que estaba en el asiento de atrás. Busqué mi iPod para conectarlo al sistema de música, pero justo la señal se puso en verde así que debí avanzar, Pedro entonces terminó con la conexión, increíblemente la canción que saltó fue la de Reik Sabes.
Cuando empezaron los primeros acordes ambos nos miramos y nos sonreímos, no supe a ciencia cierta en ese momento, si para él significaba lo mismo que para mí, pero quise creer que sí, volví rápidamente la vista a la avenida, que por cierto estaba bastante congestionada, una distracción podía hacerme ver involucrada en un contratiempo, cosa que verdaderamente no deseaba.
Sorprendiéndome, su voz salió muy audible y seductora.
- Canturreala Paula, como en la limousine…
Quedé paralizada ante sus palabras, realmente no me lo esperaba, pero quería complacerlo, la letra de esa canción reflejaba en su totalidad mis sentimientos, y quería creer que el motivo porque me lo estaba pidiendo era porque para él significaba lo mismo.
Cuando empecé a cantar me sorprendió porque él comenzó a tararearla conmigo, levantó su mano y la apoyó en mi hombro para acariciármelo, luego la bajó y me acarició la pierna.
Sabes te quiero confesar.
Que te encuentro irresistible.
No dejo de pensar que haría lo imposible.
Por quedarme cerca de ti.
Cuando llegaste tú, te metiste en mi ser.
Encendiste la luz.
Me llenaste de fe.
Tanto tiempo busqué.
Pero al fin te encontré.
Tan perfecta como te imaginé.
Me aferré al volante, mis nudillos se pusieron blancos y un nudo se instaló en mi garganta, sentía una gran emoción, mi corazón era una bomba a punto de estallar, creo que con solo ver mi carótida, se notaba lo fuerte que estaba latiendo, él me masajeó el cuello, para que me aflojara… pero lo que yo verdaderamente deseaba, era parar el automóvil en la banquina, aferrarme a su cuello y perderme en su experta boca, lástima que íbamos por la mano rápida, cosa que hacía añicos mis sueños, ya que el tránsito estaba muy congestionado, eso asociado a que además necesitaba decidir qué dirección tomar. El momento quedó definitivamente interrumpido.
- ¿A mi casa ó a al Faena?
- Donde quieras…
- Al hotel así ya recoges tus cosas.
- Perfecto nena…
lunes, 21 de julio de 2014
CAPITULO 31
Llegamos a Mundano, el restaurante donde almorzábamos a diario, un muy buen lugar ubicado en el barrio de Palermo SoHo.
Nos acomodamos en una mesa bastante retirada buscando un poco de intimidad.
Como era de esperarse, cuando entramos, medio Mindland estaba ahí almorzando, y por supuesto, las miradas se posaron en nosotros que llegamos abrazados.
¡Ja! Sin duda se harán la panzada cuchicheando, hasta que este chisme sea desplazado por otro, pues que hablen, de todos modos lo hacen siempre, constantemente encuentran algo para sacar el cuero.
Me estoy atracando al big-boss y tengo cuero de sobra para hacerlo, además, sé que a más de una le gustaría estar en mi lugar, pero lamentablemente llegaron tarde para al reparto, porque este hombre está conmigo, se fijó en mí, me inflé de orgullo pensándolo…
El camarero nos trajo la cartilla, yo ordené pollo con salsa asiática y papas cuadradas, Pedro por su parte se pidió un Risotto carnaroli, con hongos y parmesano, también solicitó una botella de Pinot Noir Séptima Noche cosecha 2008, que le recomendé alegando que es de una bodega de amigos de mi familia.
- Sé que es un vino relativamente económico a comparación de los que estás acostumbrado a tomar, pero te aseguro que es muy bueno, por favor probalo, creo que puede gustarte, si luego no es de tu agrado pedís el que vos quieras, pero sé sincero. — Lo piqué yo pago éste, llevó sus ojos al cielo por mi insinuación — En Argentina hay muy buenas cepas.
- Siempre soy sincero. Pidámoslo.
Le hice una guiñadita de ojo.
Después de probarlo, a él le gustó mi elección, le dio el visto bueno al camarero para que dejase la botella.
- Es una cepa muy suave, joven y delicada con aromas complejos y abundantes, en mi país hay muy buenos linajes en vino, el clima de Mendoza en este caso, es muy bueno para el cultivo — le expliqué — si lo olfateas notarás la presencia de minerales de olor ahumado y especiado y también un cuerpo fresco — le dije — si lo saboreas, dejándolo un rato en tu boca también lo notarías, es un vino fresco y elegante.
- Wow para no beber vino suenas como toda una experta…
- Algo he aprendido en la bodega de mi familia, sino sería el colmo — me sonreí y seguí contándole… — Mi padre fue quien me enseñó como catar un vino, él era muy bueno, aunque debo reconocer que mi hermano Gonzalo, es mejor que él… la forma de hacerlo es educando los sentidos, hay que aprender a memorizar sensaciones percibidas y luego usar un vocabulario adecuado, que te permita traducir esas impresiones en cosas posibles.
Pedro me escuchaba atentamente, me tenía tomada de la mano…
- La verdad solo lo pruebo y mi paladar me dice si me gusta o no, no sé como lo hago ni se diferenciar sus sabores. Será cuestión de aprender como verdaderamente se hace.
- Es sencillo, de todas formas creo que tu paladar es muy bueno, aunque no te hayas puesto a pensar porque te gusta, tenés en claro lo que te agrada — le dije — en la práctica es como si debieses explicar a una persona que nunca probó una naranja qué sabor tiene, qué sensación te produce en la boca, a qué huele… la cata es un ejercicio personal.
Pensá en cuáles son los vinos que más te gustan e intentá expresar el por qué de tu preferencia ¿Si es dulce o si es seco? ¿La sensación de suavidad en la boca o de aspereza? Y compará esas sensaciones, con productos que puedas reconocer e identificar, entonces solo describe con tu propio lenguaje.
Se empecinó en que también tomara del vino, y le expliqué que en verdad lo que no bebía era vino blanco, que el tinto, me permitía de vez en cuando una copita, pero no en horario de trabajo, aunque no quería contrariarlo y entonces, asentí solo una copa, igual me pedí mi agüita con gas, no quería estropear el almuerzo.
Seguí contándole de la bodega de mi familia, él parecía estar muy interesado… lo estábamos pasando muy bien, relajados y enzarzados en una conversación fresca y deliciosa, yo ese día estaba muy locuaz, creo que estaba de muy buen humor y no podía ocultarlo. Pedro por su parte también se sentía alborozado e igualmente me refería cosas de su familia, en su relato me reveló que tenían una casa de campo en las afueras de la ciudad en un lugar muy selecto en los Hamptons, aunque no entró en detalles, ni manifestó grandes ostentaciones del lugar, presentía que era una mansión la de la familia Alfonso, pues en esa zona, así son las propiedades.
También me contó que su madre estaba muy renuente a que su padre siga al frente de la empresa, que deseaba trasladarse allí para vivir a diario, pues amaba la paz que en el lugar había y que con ese fin se había comprado alguna vez el lugar, para que sea la residencia definitiva de ellos cuando su papá se retirara.
Me narró que su familia era muy unida y que por suerte todos se llevaban muy bien.
Abstraída en la conversación, fascinada con éste nuevo Pedro que estaba descubriendo, me olvidé de todo, entonces de pronto me acordé que debía llamar a María Paz…
- ¿Qué pasa? — me preguntó al ver que me tocaba la cabeza y fruncía la boca en señal de olvido.
- Debo conseguirle un “Date” a Mikel — le dije sonriendo — casi lo olvido.
- ¿puedo darte un dato para ayudarte? le fascinan las rubias — me dijo frescamente.
- Ah! Entonces creo que definitivamente María Paz es la ideal.
Me sonreí y Pedro también lo hizo, ambos estábamos disfrutando de la mutua compañía, nos sentíamos muy cómodos, solté su mano la cual había estado la mayor parte del almuerzo aferrada a la mía, y tomé mi teléfono para llamar a Mapi así le decíamos a María Paz sus amigos.
Me costó un poco convencerla para que acepte, Pedro escuchaba divertido, mis argumentos y mis métodos de persuasión, cada tanto levantaba mi mano y me la besaba o simplemente me la acariciaba con su pulgar mientras yo hablaba, su vista permaneció todo el tiempo clavada en mí.
Mapi estaba complicada con la audiencia de un juicio que tenía muy próximo y alegaba que no tenía tiempo par salidas, ella era abogada y trabajaba para uno de los mejores estudios de la ciudad, eso significaba que lo hacía bajo mucha presión y además, que el fracaso bajo ningún punto de vista era una opción.
Finalmente cedió y aceptó ir con nosotros.
La diversión de Pedro se disipó un poco cuando llegó el momento de describir el date de Mapi, ella quería saber como lucía Mikel, así que tuve que ser muy explicita, creo que eso a él no le agradó demasiado, la descripción que hice de Mikel fue a boca de jarro. Le describí sus rasgos faciales y luego seguí con su trasero y su caja torácica, estaba hablando con mi amiga y debía entusiasmarla con él para que aceptase. En conclusión, ella pareció intrigada en conocerlo, así que quedamos a las seis y media en casa.
- Vaya, no sabía que habías observado tanto a Mikel. — me dijo Pedro en tono seco y con una seriedad que no pensaba disimular…
-Pedro, por favor… — le supliqué con mis dos manos a modo de rezo — Mikel no es mi tipo, pero no soy ciega, además lo conozco de antes y jamás me sentí atraída por él y lo que resalté sencillamente fue lo que sabía que a Mapi le iba a interesar…
Se me quedó viendo con cara de tujes… luego torció su cabeza hacia un lado y finalmente me sonrió…
- OK, de ahora en más, creo que tendré que estar atento de cuanto lo mirás…
- Bobo — alcancé su mano con mis labios y se la besé.
Le pedí un momento, para enviarle un texto a Ezequiel confirmando el date, mi presencia y también la de Pedro.
Ezequiel bromeó por mi confirmación de que iba con Pedro, pero no le contesté.
Miré la hora…
- La hora de mi almuerzo terminó ¿volvemos?
- No te preocupes por la hora, estás con el jefe — Me dijo pícaramente.
- No quiero abusar de mi jefe y tomarme ciertos privilegios por estar con él…
- Pero yo si quiero que abuses, quiero que te aproveches todo lo que quieras de tu jefe. — Me dijo sombríamente poniendo al descubierto todas sus oscuras intensiones. Se me quedó viendo, tentándome, luego me preguntó — ¿Café o postre?
- Postre, ando muy golosa últimamente…
- Hmm golosa… ¿que querés comer?
Me acerqué y en vos baja, pero empleando toda mi seducción le dije…
- Hmm… podría pedir… una barra de cheesecake de cappuccino con remolinos de chocolate, lo preparan exquisito acá, de hecho era lo que tenía en mente, pero ahora que lo pienso mejor cambié de parecer…quiero…Te quiero a vos enterito… ¿te parece que me podés consentir?
— lo provoqué.
Sus ojos comenzaron a bailotear, y su sonrisa se volvió oscura reflejando sus pensamientos.
Sin pensarlo y sin perder más tiempo, llamó al camarero… pagó la cuenta y luego se puso de pie tomándome de la mano, cuando salimos a la calle, me abrazó y me dijo al oído.
- Andá pensando en todo lo que querés, porque vas a tener que pedir, si querés que verdaderamente te consienta.
Me besó el lóbulo de la oreja y yo me desarmé sonriéndole.
Sacó su celular y llamó a Oscar, solo le indicó…
- No vengas a buscarme.
Cuando llegamos al estacionamiento me dijo…
- Buscá tu auto, yo subo a buscar tus cosas y las mías.
- ¿donde te espero? — Lo toreé, quise saber hasta donde estaba dispuesto a mostrarse conmigo.
- Acá, en la entrada. — Me dijo con toda normalidad.
Le sonreí, me sonrió, y se marchó, fui caminando por el estacionamiento en busca de mi automóvil.
CAPITULO 30
Venía de vuelta caminando por el pasillo y Noelia salía de la oficina de Pedro, entonces decidí esperarla, me apoltroné en la puerta de la suya.
- ¿Podemos hablar? o ¿estás muy ocupada? Sino vuelvo en otro momento no hay apuro.
- Desde luego Paula, entremos y me decís — entramos y me invitó a sentar, lo hicimos en un sofá que había a modo de estar dentro de su amplia oficina.
- Noelia, quería hablarte porque tengo una decisión tomada con respecto a tu propuesta para ocupar tu puesto, me complace decirte que he decidido aceptar.
Me abrazó.
- ¡¡¡Cuanto me alegro!!! Tendrás todo mi apoyo, sé que no me harás quedar mal, confío en vos Paula y sé que sos muy capaz para sucederme.
- Gracias por esta oportunidad, realmente estoy muy agradecida por considerarme.
Ahora habrá que esperar que la junta apruebe mi moción…
- Estoy casi segura que lo harán, escribiré una carta de recomendación bastante extensa te lo aseguro.
- Noelia una cosa más… con respecto a lo que viste en la oficina de Pedro… no me gustaría que me juzgues a la ligera.
- Es tu vida personal y la de Pedro, no me interesa Paula.
Fue tajante en su comentario.
- Gracias, pero aún así dejame decirte que… Pedro y yo por esas cosas del destino nos conocíamos de antes que él llegara… solo que yo no sabía su apellido, tenemos un amigo en común, así fue como nos conocimos.
- Vaya, debo reconocer que el día que los presenté noté algo raro entre ustedes… te lo confieso y me alegro que mi intuición no me haya fallado.
Paula, quedate tranquila, Pedro es un caballero, cuando te fuiste me explicó lo mismo.
Salí de su oficina y me dirigí a mi escritorio. Me senté a seguir trabajando, pero el sonido de una llamada en mi celular volvió a interrumpirme.
Vaya que día pensé…
- Hola Ezequiel.
- Hola amiga… ¿estás ocupada?
- No, decime…
- Este finde vamos a Los Castores, te llamo para invitarte ¿te prendés?
- ¿Quien va?
- Nosotros, los de siempre.
Pensaba decirle a Mikel también, así que… necesitamos un date para él, pensé que podías invitar a María Paz para presentarlos, porque con Estefanía no hubo onda y quería invitar a Pedro también, ¿no hay problema que lo haga?
- No por supuesto, invitalo.
- Supuse que no habría objeción — se rió al otro lado de la línea — pero quería avisarte por si las moscas…
- Bobo… en un rato te confirmo de María Paz a ver si puede y quiere ir, sé que andaba enquilombada con un juicio. ¿Mati va?
- Si, claro va con Dai, entonces Paula, llamame para confirmarme. ¿Tus cosas, todo bien? hace una semana que no se nada vos, ¿Cómo lo pasaste con el amigo de mi primo?
- Uy es largo Ezequiel, después te cuento, veo que no sabés nada… además acá no puedo hablar, le dije en tono más bajo.
- ¿Nada de qué?
- De lo que pasó — le dije entre susurros, la oficina de Pedro estaba tan próxima que a veces temía que me escuchara — te cuento después tengo que cortarte ahora.
- Bueno, me dejaste muy intrigado, pero nos hablamos más tarde y me confirmás please, si no es María Paz, a ver quién se te ocurre…
- Si quedate tranquilo, yo me ocupo, te llamo y si María Paz no puede veo a quien puedo decirle, beso.
- Ok, beso.
Corté con Ezequiel y me llegó un whatsapp de Pedro
- Almorzamos juntos? ;)
- Bueno =)
- Vamos en 15 te parece?
- Dale en quince está perfecto =P
Tecleé un rápido mensaje para Matias.
- Hola amigo me voy a almorzar con Pedro sorry =( que te dejo colgado para comer, estuvimos hablando, después te cuento. ¿Vas a Los Castores? Hace un rato me llamó Ezequiel.
- No te preocupes por mí, disfrutá mucho de tu almuerzo, me alegro que hayan hablado, ya no aguantaba más tu cara de culo ja ja ja!!! voy con Dai ¿y vos?
- Mal amigo… Depende lo que quiera hacer Pedro, quiero pasar el finde con él.
- Ok, entiendo besos.
Pedro salió de su oficina y se paró frente a mi box, para irnos a comer, en el ascensor nos tomamos de la mano y así salimos del holding caminando hacia el restaurante, éste nuevo Pedro relajado y al que no le importaba el que dirán, me gustaba tanto como el otro misterioso de días atrás.
Caminábamos calmos por la calle, me encantaba el contacto de su mano en la mía, me fascinaba que todos me vean en esa situación con él, parecía un sueño.
- Me llamó Mikel, me dijo que su primo nos invitaba a su casa de fin de semana.
- Si, también me llamó Ezequiel hace un rato, por lo general los fines de semana son un clásico en Los Castores.
- ¿Los Castores? — Preguntó Pedro
- Así se llama el barrio privado donde vamos, es un barrio náutico su casa da a un lago con salida al río, es un lugar muy bonito y tranquilo ¿tenés ganas de ir? Hay piscina, Ezequiel tiene un bote con vela ligera y en las amarras también tiene su velero, lo pasaremos bien. No queda muy lejos, es un viaje de cuarenta minutos por autopista más o menos en las afueras de la ciudad, bastante cerca de donde vivía tu madre, ¿no sé si conocés?
- ¿Cerca de San Isidro?
- Bueno un poco más lejos pero no tanto, esto queda en Tigre. Nordelta se llama el complejo de Barrios Privados.
- ¿Cuando nos iríamos?
- En la tarde después de la oficina, tipo siete ¿te parece?
- Me parece ir donde me lleves bonita…
Me soltó la mano y me agarró del hombro mientras depositaba un beso en mi pelo.
Esa demostración de cariño en plena calle me desarmó y sus palabras… ayssss, creo que estoy flipando en colores.
Giré mi cabeza para verlo y le sonreí, pasé mi mano por debajo de su chaqueta y lo tomé de la cintura enganchando mi dedo en la presilla de su pantalón, caminábamos acompasados, creo que en mi cara tenía instalada una sonrisa boba de feliz cumpleaños.
Wow si nos vieran algunos de la oficina sin duda comenzarían con el lleve y traiga, bah… que me importa, que digan lo que digan, yo me lo estoy gozando y no pienso privarme de nada.
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