sábado, 19 de julio de 2014
CAPITULO 25
Me despertó el sonido del despertador que me taladraba la cabeza. Había que ir a trabajar, lo apagué y me levanté como una autómata, había dormido tan poco… me había costado tanto conciliar el sueño después del mensaje de Pedro.
Me metí en la ducha, no tardé más de cinco minutos era más que nada para despabilarme, luego me sequé el cabello peinándolo con el cepillo para brushing, no quería que quede totalmente liso sino más bien soplado, inclusive con la pinza me marqué algunas ondas.
Me miré y me gustó como me vi, el maquillaje fue rápido, luego me dirigí a vestirme.
Me puse el vestido de punto sin mangas que me había preparado, tenía un drapeado en el busto cosa que resaltaba mis tetas, que no eran tan grandes, pero de tamaño más que suficiente para mi cuerpo. Acompañé el vestido con un collar largo que tenía un nudo y aros de argolla, me puse mis infartantes tacones color natural, que combiné con un sobre al tono.
Ayss si Paula estás muy mononaaaa ahora a mover el culo para Pedro, me carcajeé, con ese vestido si que se me notaba el culo, me quedaba como un guante pensé.
Me perfumé con CH tomé mi cartera y mi maletín y me fui.
Al llegar al estacionamiento… puteé de lo lindo porque me había olvidado la llave del auto, así que tuve que regresar…
Después del infortunado olvido, cerré los ojos y antes de salir de casa lo hice con el pie derecho, desde cuando era supersticiosa pensé, me encogí de hombros, no importaba si servía para que todas las cosas vayan bien.
En el ascensor me cercioré que llevaba todo no quería tener que volver, así que chequeé que todo esté en su lugar y también que llevaba todo lo necesario, después de una corta inspección me quedé más tranquila.
¡Ahora sí! vamos a Mindland a conquistar todo lo que haya que conquistar me dije Entré en el estacionamiento de la empresa, por el espejo retrovisor pude ver que atrás de mí entraba el auto de Pedro.
- Siiii — dije en voz alta, total nadie me escuchaba… muy oportuno pensé, quizá lo del pie derecho si funciona.
Estacioné mi automóvil muy cerca de la entrada, como había llegado temprano conseguí un muy buen lugar, me hice de todas mis cosas, me miré rápidamente en el espejo retrovisor constatando mi maquillaje y traté de apurarme para poder coincidir con Pedro. Mientras cerraba el auto, sentí la mirada de él en mi cuerpo aún sin mirarlo podía sentirlo, Oscar lo había dejado en la entrada del edificio.
Por alguna razón él se demoró en bajar, entonces rogué que haya sido a propósito, pero cuando estuve más cerca, vi que estaba al teléfono, lo que me provocó una pequeña desilusión.
Tras terminar de hablar y estando yo a medio camino de distancia Pedro cortó y se dispuso a bajar.
Llevaba su maletín en mano y me esperó en la entrada a que terminara de dar los últimos pasos que me separaban del él.
Empleando todas mis armas de seducción, caminé contoneándome con los hombros bien erguidos. Llevaba mis lentes de sol puestos por lo que me atreví a mirarlo sin necesidad de cuidarme al hacerlo, me lo devoré con la mirada, ¡carajo! Pensé, es una falta de respeto al sexo masculino ser tan lindo.
- ¡¡Buenos días!! – Me dijo lacónico
- ¡¡Buenos días!! – Le contesté de la misma manera.
Hubiese querido decirle buenos días ojitos, ¿cómo dormiste? mientras le encajaba un besazo en la bocota preciosa que tenía, pero visto el lugar donde estábamos tuve que conformarme con ese frío y deslucido saludo.
Me dio un beso en la mejilla. Hmm, que bien olía siempre, afirmé, el perfume que usaba me encantaba, aspiré bien hondo para quedarme con el aroma tan característico de él, luego entramos en la empresa.
Su rostro estaba inconmovible, no mostraba ninguna expresión. Él era bueno escondiendo sus emociones en público, así y todo intuía que había aprovechado a sacarme radiografía mientras yo me acercaba y él permanecía hablando dentro del auto.
Se había puesto un traje negro, cuando guardó sus lentes en el bolsillo interior, pude ver la marca era un auténtico Gucci, sí estúpida, ¿que esperabas? que otra cosa iba a usar Pedro más que un traje de diseñador.
En la recepción, saludé a Mayra muy amablemente como cada mañana, a veces me quedaba hablando con ella, así que conocía un poco su historia, siempre me contaba lo difícil que se hacía criar a su hija, pues Mayra era madre soltera.
- Hola Mayra buenos días.
- Buenos días Paula, Buenos días Sr. Alfonso.
- Buenos Días – contestó seco Pedro.
Nos paramos frente al ascensor y él oprimió el botón de llamada, el elevador pitó al llegar a la planta baja y se abrieron la puertas. Subí primero y miré rápidamente por el espejo ¡Ja! lo caché justo cuando me miraba el culo, circunstancia que casi me hace escapar una sonrisa, pero me contuve.
Se cerraron las puertas y me quité los lentes que mantuve aferrados a mi mano, junto a nosotros subieron dos personas que bajaron en el segundo piso.
Cuando quedamos solos, me recosté en el fondo del ascensor y él se puso de lado para verme.
- ¿debo suponer que como hoy si sabías que soy tu jefe te vestiste así para calentarme a mí?
Afirmó mientras posaba sus ojos en mi escote y luego me recorría todo el cuerpo con su mirada lujuriosa.
- Creo que tienes un serio problema con mi forma de vestir.
Dicho eso el elevador hizo una sacudida y se paró en el sexto, entró más gente, recompuse mi postura y me enderecé de donde me encontraba recostada, acomodé mis lentes en el escote del vestido. Él se adecuó mirando de frente a la puerta y tomó su maletín de la empuñadura con las dos manos.
La persona que había subido bajó dos pisos mas arriba, ni bien se cerró la puerta me sorprendió tomándome la mano que tenía libre y se la llevó a su órgano reproductor. Largué un gritito por el sobresalto.
- Este es el problema que tengo con tu ropa, me dijo mientras me hacía tocar su erección.
Saqué la mano más pronto que rápido, porque tuve miedo que el elevador se abriera en el siguiente piso.
Pedro se carcajeó ante mi reacción, luego siguió sonriendo con malicia, mientras permanecía callado viéndome y devorándome con la mirada, se sintió otro sonido y sacudida y el ascensor volvió a pararse, recuperamos nuevamente la compostura cuando subieron tres personas que bajaron un piso antes que nosotros. En el piso dieciséis, el elevador paró para que bajemos.
Pedro hizo un ademán y me dio la delantera, “zorro”… no iba a perderse verme caminar, pensé. Caminamos por el pasillo distribuidor y entré en mi box, él caminó unos pasos más para entrar en su oficina. Su secretaria aún no había llegado. Me senté en el escritorio y pronto se acercó Carolina.
- Hola Paula, voy por café querés que te traiga algo.
- Gracias Caro, si me trajeses un latte te lo agradecería tanto, no he desayunado.
- Si por supuesto.
En ese instante en que Carolina se estaba yendo llegó Matias a saludar.
- Buenos días Pau.
- Hola bombón ¿dormiste bien?
- Si ¿y vos?
- Más o menos me costó un poco conciliar el sueño. — fruncí la boca y negué con la cabeza.
- Cuando me fui te estabas durmiendo en la silla, ¿te despabilaste?
- Si, eso me pasó — casi en un susurro para que Pedro no escuchase desde su oficina le dije — tuve una interrupción cuando me estaba acostando, luego te cuento — hablé en voz muy baja.
- ¿Voy a necesitar la auditoría de desarrollo, la tenés vos todavía o ya la devolviste al archivo?
- No ya la llevé. — Le contesté.
- OK. Entonces se la voy a pedir a Ernesto.
Sin pronunciar palabra y aprovechando que tenía toda mi atención, me hizo una seña hacia atrás mientras me señalaba la oficina de Pedro, estaba preguntándome si la interrupción tenía que ver con él.
- Siiii — hice hincapié en el sí y asentí con la cabeza luego continué diciendo. — pedíselos a él.
Pedro en ese momento nos sorprendió, abrió todas las persianas americanas de su oficina así que tranquilamente se lo podía ver sentado o haciendo lo que haga dentro.
Presumido pensé, quiere que todos lo vean en plan de jefe. Cuando Mati salió, le hizo una caída de cabeza a modo de saludo que Pedro respondió con un pulgar hacia arriba.
CAPITULO 24
Salí de la ducha, me envolví el cabello en una tolla chica y me puse mi bata de toalla. Estaba secando el baño cuando escuche que Mati entraba en casa.
- Pau, ya llegué...
- Ya voy Matias, estoy en el baño aún.
Desde la sala se escuchaba una canción de La Ley, seguramente Mati había puesto música.
Mientras me secaba el pelo al ritmo de la canción sonó el timbre.
Fui a la sala y me encontré con Matias a quien saludé con un beso en la mejilla, sin perder tiempo, tomé el telefonito del portero eléctrico y pregunté quien era, pude comprobar que estaba en lo cierto y que era el repartidor de pizza que traía nuestra comida.
Le facilité la entrada y me fui a buscar la billetera para pagarle al chico del delivery.
Mati, que sabia perfectamente donde estaban las cosas, ya se estaba encargando de buscar unos individuales y platos para poner, mientras que él se encargaba de colocar todo para que comamos yo me fui a ponerme un pijama.
Nos sentamos a comer en las banquetas altas del desayunador...
- Paula, esta mañana cuando entramos en la sala de juntas y viste a Pedro, creí que te ibas a caer redonda al piso y que te tendría que soplar el culo para levantarte — largó una risotada — si te hubieras visto la cara, realmente me asusté lo pálida que te pusiste.
- no vayas a creer que faltó mucho para eso, ¿pero vos podes creer mi suerte? que Pedro Alfonso sea Pedro el tipo con el que me encamé el finde, te juro Mati que todavía no lo puedo asimilar.
- Yo igual, todavía no caigo que Pedro es nuestro jefe... y él también se sorprendió, yo me di cuenta cuando Noelia nos presentó, se quedó medio tildado y no es para menos — volvió a reírse — que situación tan extraña.
- yo no pude darme cuenta de nada, realmente estaba inmóvil, en los primeros minutos no podía pensar, después que vos le diste la mano y vi que él se hizo el otro que no nos conocíamos, ahí recién, empecé a reaccionar.Pasé por miles de sensaciones en ese momento, bronca, estupor, indignación, miedo. Un momento de mierda...
- ¿que te dijo?
- Supongo que se dio cuenta de mi estado, porque, en cuanto quedamos solos después de la reunión, me preguntó si estaba más tranquila y me dijo que también para él fue una sorpresa.
- es que estabas pálida, yo en un momento creí que te desmayabas.
- es de no creerse, como puede ser que el viernes en toda la noche no nos hayamos enterado su nombre. Todo el tiempo fue Pedro de acá, Pedro de allá. Hasta cogí con él y no me enteré su Apellido.
- es el destino Pau... si vos te hubieras enterado el viernes quien era él, de seguro no te hubieras metido en su cama.
- pero no te quepa la menor duda de eso, aunque si él me hubiera avanzado de todas formas, te juro que no sé.
- Por cierto ¿a que fuiste al Faena?
Lo mire y me tape la cara...
- Hija de puta ¿te acostaste otra vez con él?
Seguía con la cara tapada y sin contestarle... Mati intentaba sacarme la mano de la cara mientras me seguía preguntando...
- Paula Chaves ¿podés comportarte como adulta y contestarme?
Sentía que estaba roja como el morrón de la pizza, me descubrí la cara y lo miré.
- se suponía que íbamos a hablar, me lo pidió durante el almuerzo en un momento en que Noelia se fue al baño y quedamos solos, después antes de irse de la oficina pasó por mi box y me dijo que me había enviado un email, cuando lo revisé decía Te espero!!
Salí del trabajo y quise resistirme, pero cuando quise acordar iba en dirección al centro. En todo el camino fui creyendo que me diría que de ahora en más éramos jefe y empleada.... pero nada de eso pasó....
- ¿Te gusta Paula?
- Mucho Mati... estoy asustada, porque Pedro me tiene idiota.
Me tape la cara para no verlo cuando le decía lo que iba a decirle...
- y encima me coge como nunca nadie me cogió.
Un profundo silencio se apoderó del momento... lo espié a Matias por entre los dedos había dejado de comer y creo que hasta me veía con lástima....
- Paula, ¿estas segura de lo que estas haciendo?
Me saqué la mano de la cara para enfrentarlo...
- No estoy segura de nada, de lo único que estoy segura, es que solamente quiero estar con él de la forma que pueda.
- Paula, Paula, lo supe desde el sábado cuando vine y te encontré llorando... No quiero que termines hecha mierda.
- Me confesó que pensó todo el fin de semana en mi y que hoy cuando me vió en la oficina se dio cuenta que no podía dar un paso al costado conmigo.
No sé si creerle, porque luego me dijo que su vida era muy complicada y que lo único que podía ofrecerme era sexo y placer.
- es un hijo de puta amiga, vas a terminar hecha pedazos... alejate Paula.
- creeme que no puedo, he cogido con él, más de lo que he hablado.... no puedo resistirme.
Pero a veces siento que la pasión es mutua, sabés hoy tomé una llamada de Ariel mi profesor de tenis, si vieras como se puso hasta que supo quien era... quizá el también sienta cosas que no puede explicar, no te olvides que hace tan poco que nos conocemos... y empezamos en la cama o sea, no empezamos seriamente...
- No se Paula, sabés que yo no soy para nada puritano y que una relación para mi puede empezar en la cama o donde sea, creo al fin y al cabo, que la piel entre un hombre y una mujer si bien no lo es todo, es una parte muy importante para que una relación funcione, pero en este caso… bueno, ahora él es tu jefe, eso no seria mayor impedimento.... en realidad ninguno.... se gustan y no importa el rango de cada uno, punto, eso no me parece un problema, pero Pedro en un mes se irá, y una relación a distancia difícilmente funcione y eso en el supuesto caso que lleguen a tener algo más formal, porque él ya te dejó en claro que solo quiere sexo con vos.
- Lo sé Mati, ¿pero que hago, como lo evito? lo voy a ver a diario en la oficina y me atrae tanto, desde que me peleé con Guillermo, no he salido con nadie que me interese verdaderamente, después de Guillermo solo tuve sexo con Gastón y no me sentí a gusto, vos lo sabés...
- ¿Y con Pedro te sentiste a gusto?
- Mati… con Pedro me olvido del mundo exterior....
- ¡Mierda! Paula ¿tanto así?...
Me encogí de hombros y me quedé viéndolo…
- Supongo que por más que te siga diciendo lo que sea que te diga ya tenés una decisión tomada.
- ¿decisión? No, solo estoy improvisando, con él a mi lado no puedo pensar y sola tampoco, porque solo pienso en él…
Mati se acercó y me besó la frente, no dijo más nada.
- Pero hay más para contarte… y por favor sentate bien, porque esto si que no me lo vas a creer…Cuando fuimos a comer con Noelia, no sabía que Pedro venía también.Bueno, ese no es el punto, ¿Dios es qué no puedo decir dos palabras sin mencionarlo?
Matias y yo nos reímos
- El almuerzo fue bastante raro, se habló mucho de trabajo, lo cual no me extrañó dado que Pedro está intentando ponerse al corriente de todo lo relacionado con la empresa y solo tiene un mes para hacerlo, ya que en NY ellos solo ven números y estadísticas sobre los resultados, pero obvio, estando acá uno quiere inmiscuirse en el manejo desde otra órbita, lo absurdo es que delante de mí trataban temas de los que normalmente no estoy acostumbrada a manejar, y menos a escuchar y hasta el punto que en más de una oportunidad tanto Pedro como Noelia me pidieron opinión… bueno, la cosa es que cuando se cumplió la hora de mi almuerzo, como corresponde les dije que me retiraba, que mi tiempo libre ya había terminado. Pero Natalia me pidió que me quedara, que quería decirme algo aprovechando que Pedro estaba ahí, y que además ya se lo había comentado en la mañana.
- -¿Y? — Mati ya se había intrigado.
- Bueno resulta que me cuenta que luego que se case deja la empresa, yo hasta ahí me apené, es una buena jefa — Mati me escuchaba mientras comía empanadas — y entonces me suelta así como así, que me propuso para ser su reemplazo en el puesto que queda vacante en la gerencia de la administración.
Mati se atragantó… le golpeé la espalda… y le alcancé el porrón de cerveza para que se aclare la garganta.
- ¿Qué? ¿Me estás jodiendo?
- ¿Te parece que no estoy a la altura de ese puesto?
- No idiota, no es eso, ¿supongo que aceptaste? — me dijo de inmediato, si hay alguien que me conoce ese es él y por supuesto supo al instante que no había dado una respuesta.
- Aún no he contestado — le dije tímidamente, pues sabía que se venía un sermón de su parte.
- Paula, ¿cómo qué no contestaste? querés que le den el puesto a otra persona ¿sos estúpida? No podés mostrarte insegura, están dándote el mando de una empresa.
- Es mucha responsabilidad Mati… imaginá.
- Paula ésta es la oportunidad de tu vida… no seas cagona.
- Lo sé, lo sé ¿y qué si fallo?…
- Paula, el proyecto que se presentó esta mañana prácticamente es tuyo… Noelia sabe que sos capaz, por eso te propuso y ¿Pedro que dijo?
- él me dijo que estaba seguro por mi desenvolvimiento en la mañana, que estaba acorde a las circunstancias — se rió y me sacudió de los hombros.
- Paula, ¿lo ves? Mañana mismo cuando llegás, te vas a la oficina de Noelia y le decís que querés el puesto, me escuchaste, porque te juro que si no lo hacés, te agarro a cachetadas adelante de todos.
Carajo, como podes ser tan cagona…
- Eso también implicará que tenga que viajar a menudo a NY…
- ¡¡Zorra!! eso es lo que más te gusta, solo basta que digas que aceptas el puesto por eso.
Mati y yo nos carcajeamos no podíamos parar… Chocamos nuestras botellas de Quilmes y nos la bebimos. Luego le pedí discreción.
Terminamos de comer, pero seguimos charlando de otras cosas, luego juntamos todo lo de la mesa, Mati me ayudó antes de irse, nos despedimos pero como era de esperarse, antes de salir de casa me hizo prometerle que mañana mismo hablaría con Noelia para aceptar la gerencia.
Ni bien él se fue, me fui a preparar la ropa para mañana.
Me paré en mi guardarropas y no encontraba que ponerme, carajo si tenía un montón de ropa, si algo poseía era un guardarropas bien surtido… pero quería verme bien, muy bien… y no me decidía por nada, obviamente quería lucir sexy para Pedro.
Finalmente me decidí por un vestido de punto.
Era tarde así que me lavé los dientes y me fui a acostar.
Cuando me metí en la cama mi celular vibró, me fije y era un whatsapp, lo abrí y mi corazón saltó, creo que hasta me faltó la respiración, era de Pedro.
- Hola espero no haberte despertado, tuve la tentación de darte las buenas noches
¿Y esto? Me quedé idiota, él piensa en mí… le contesté rápidamente.
- Buenas noches Pedro, no me despertaste, estaba a punto de acostarme.
- Que bueno! Entonces que descanses. Hasta mañana.
- Hasta mañana que descanses también.
¿Y ahora… como pensaba este hijo de mil… que yo podría dormir después de ese mensaje?
Pedro, Pedro me estás volviendo loca…
Mierda, releí el chat no sé cuantas veces, hasta que finalmente el sueño se apoderó de mí.
CAPITULO 23
En el camino sonó mi celular, atendí la llamada por el manos libre porque iba manejando.
- ¿Se puede saber donde te metiste? desde la reunión no pude coincidir más con vos.
- Hola Mati, ¿qué estás haciendo?
- Nada, estoy en casa intentando hablar con vos ¿no viste todos mis llamadas perdidas?
- Lo siento, estoy manejando y ya casi llegando a casa porque no venís a cenar y te cuento.
- ¿De donde venís?
- Del Faena Matias.
- A bueno esto me interesa, ahora además entiendo porque no me atendías el puto teléfono. ¿Llevo algo para comer?
- No te preocupes pido una pizza y empanadas, Mati tengo un montón de cosas por contarte y necesito tu opinión.
- OK amiguita en un rato ando por allá.
- Listo Mati usa tu llave para entrar seguro voy a estar bañándome.
- OK.
Llegué a casa, me descalcé y me tiré dos segundos en el sofá del living, estaba exhausta, me acordé que no había agendado el teléfono de Pedro así que busqué mi celular y miré entre mis llamadas perdidas y ahí estaba. Lo guardé.
Pero no pude resistir la tentación de enviarle un whatsapp el había quedado picado, no me fui de la mejor manera, pero se lo merecía y no es que no me había costado hacerlo, mierda si de buena gana me hubiera quedado.
- Hola ojitos ya en casa a punto de entrar a bañarme, hoy fue un día con una mañana de locura y una tarde que mejoró mi día visiblemente.
Esperé unos segundos y contestó
- Que pena que no pueda estar ahí para lavarte la espalda, si te hubieras quedado, lo habría hecho y sin duda hubiese hecho de tu noche la mejor.
No lo dudo ojitos pero un poco debo resistir a tus encantos, para que no te creas el más irresistible, pensé.
- ja ja ja suena tentador.
- sin embargo no te quedaste.
- porque me propusiste cenar no bañarnos juntos.
- ja ja ja tenés razón, entonces la próxima vez ya sé con que tentarte para que si te quedes y no me rechaces.
La próxima vez... eso dijo si, piensa en una próxima vez...
Pedro no te das una idea de lo mucho que me gustás, y menos imaginás, lo mucho que me costó rechazar la cena, si en realidad lo único que quiero es estar con vos y decirte que si a todo, quería decirle eso, eso es lo que en verdad sentía, pero necesitaba contener mis sentimientos, necesitaba refrenar mis emociones. Releí el mensaje, ¡ja! Te sentiste rechazado, pues eso me gusta, muy buen resultado. Pensé que contestarle y escribí.
- Eso siempre y cuando existiese una próxima vez y llegado el momento si me lo proponés tal vez lo piense y acepte, después de todo el baño que nos dimos la primera vez que estuvimos juntos no estuvo tan mal — lo envié.
- tan mal… ¿no te pareció del todo bien? — a mí, me gustó muchísimo.
- Hmm... Vanidoso te gusta que te alimenten el ego… sin embargo creo que siempre podés sorprenderme un poco más, a eso me refiero.
- OK pensaré con que sorprenderte Paula, vaya ahora creo que el sorprendido soy yo, nena creo que tendré que agilizar mi imaginación con vos...
- ¿Y eso te gusta?
- si estuvieras acá, te aseguro que podrías comprobar muy bien cuanto me gusta este tonteo por whatsapp.
- Hmm... Quizá no lo puedo comprobar pero me lo puedo imaginar, te aseguro que mi imaginación vuela ojitos.
- bueno entonces imaginá y después me lo contás y lo ponemos en práctica ¿que te parece?
- muy prometedor...
- para complacerte siempre preciosa.
- chau Pedro me voy a bañar.
- creo que haré lo mismo luego de este tonteo me he quedado muy duro.
- O_O besos.
- besos, preciosa.
Más que un tonteo en whatsapp la que estaba atontada era yo, pero con él, cerraba mis ojos, recordando todo lo que habíamos hecho en la tarde y no podía sino otra cosa que querer más con ese hombre, mi cuerpo y mi piel ardían de deseo imaginando sus caricias, sus besos. En toda mi vida me habían besado tan bien como lo hacia él... y lo que más abrumada me tenía, es que ocupaba cada uno de mis pensamientos, a cada instante no hacía otra cosa más que pensar en él.
viernes, 18 de julio de 2014
CAPITULO 22
Uff su mirada me traspasaba, me veía con una cara de culo que asustaba, pero me planté, apelé al autocontrol del que me valgo en mi profesión, sí, permanecí fría y plantada en mis dichos.
Que se decida si quiere una relación que solo involucre el sexo, o si quiere ciertos derechos sobre mí, entonces, si es así los derechos tendrán que ser recíprocos.
- Te estás pasando de lista, pero debo reconocer que tenés razón, fue lo que dije.
- Perfecto — le sonreí triunfadora — veo que no he perdido mi poder de entendimiento, entonces aclarado todo ¿me regalás una sonrisa? quiero mi sonrisa otra vez, la que me estabas haciendo antes que suene el teléfono.
Pedro seguía viéndome en extremo con circunspecta seriedad, estaba estudiando la situación, supongo que contrariado y pillado en sus propios dichos.
Era obvio que le encantaba llevar y tener el control de todo y yo simplemente lo había dejado vuelta y media, le hice un mohín y le pasé un dedo entre la cintura del pantalón y sus boxer, le regalé una sonrisa muy plena, y le sonreí con todos los músculos de la cara, entonces, poco a poco empezó a ceder, creo que mi caricia fue suficiente para que vuelva a reír tan seductoramente y con esa mirada tan oscura que me desnudaba…
Levantó las manos, me abrazó con ambos brazos y me besó acariciando la espalda, las bajó y las subió abarcando todo mi dorso, con mucha suavidad, sus dedos expertos buscaron la tirilla de mi camisa cruzada y la desataron, luego, llevó sus manos hasta mis hombros y deslizó mi blusa que cayó laxa al suelo; yo ahora tenía mis manos descansando en sus bíceps, su piel me quemaba, volvió a aferrarse a mi espalda y entonces lo tomé del cuello y hundí mis dedos en su nuca entrelazándolos en su cabello, sabía que esa caricia lo desencajaba, la primera vez que estuvimos juntos, varias veces él había llevado mis manos ahí, creo que era una de sus zonas muy erógenas.
Podía sentirlo en su respiración que se tornaba agitada y desacompasada.
Transportó sus manos al cierre de mi pollera, lo bajó, y mi falda calló al piso, deslizándose por mis caderas, con ayuda de sus manos, sus caricias ardían en mi cuerpo, que a ese punto ya estaba excitado y preparado nuevamente para recibir al suyo.
Se quedó alucinado al ver que yo estaba sin bombacha pero no dijo nada, igual pude darme cuenta.
Me solté de su cuello y tomé el dobladillo de su remera, con toda la intención de despojarlo de ella, él levantó los brazos y me ayudó a que se la sacara, necesitaba tocarlo, necesitaba sentir su piel, le pasé mis manos por sus pectorales y le tracé la línea de vello que nacía ahí y que desaparecía en la cintura del pantalón, le recorrí sus abdominales trasversos y sus oblicuos, que se juntaban con sus piramidales, pasé la mano por sus abdominales rectos, parecían un tablero de ajedrez, su físico estaba esculpido y se podía distinguir fácilmente toda su musculatura. Mientras lo acariciaba le clavé mi mirada en la suya, lo veía estremecerse con mis caricias y sus ojos azules se habían transformado de un color azul intenso, creo que por el contraste con el negro profundo de sus pupilas que se clavaban lujuriosas en mi cuerpo.
Yo estaba desnuda de la cintura para abajo aún llevaba puesta mi remera, Pedro la tomó por el dobladillo y me la sacó. Acarició suavemente mis pechos por encima del encaje blanco del corpiño, con su dedo medio me dibujo la areola de mis pezones y luego se aferró a mis hombros posando sus labios en ellos para depositarles en su redondez húmedos besos, finalmente deslizó sus manos por mis brazos hasta quedarse con mis manos en las suyas, las llevó hasta su boca y también las besó, me besó los nudillos, luego las dio vuelta y me las besó en las palmas también.
Pedro era tan sexy cuando me acariciaba, su cuerpo y sus movimientos despedían sexualidad, por consiguiente, a su lado me sentía la mujer más erótica del planeta. Él en todo momento me hacia sentir especial.
- Vamos a arriba, te quiero desnuda en la cama. — me dijo guiñándome un ojo, volví a ofrecerle una sonrisa muy franca y lo seguí.
Me tomó de la mano y me llevó hacia la escalera, me invitó a subir en primer lugar, cuando pasé por delante de él me dio una palmada en la cola, me di vueltas sin dejar de subir.
- Ojitos eso es trampa, de espaldas no me puedo defender — le hice un mohín.
- Tu culo es irresistible, me provoca hacerle muchas cosas — se sonrió, me tomó de la cintura y siguió subiendo conmigo.
Llegamos a la habitación de la mano y me guió hasta la cama, de pie junto a ella se agachó, y acarició el tacón de mi zapato, fue subiendo hacia mi pie con sus dedos largos y expertos, luego siguió con sus caricias por mi pierna y le dio besos a través de toda su longitud, primero se dedicó a una y luego a la otra, se levantó y me dijo.
- Paula no te quites los zapatos.
Ese pedido suyo me excitó tanto... nunca me pidieron eso...
Abrió la cama se desabotonó la bragueta del pantalón y se lo quitó quedando en boxer, su erección estaba evidenciada bajo ellos, uff su tamaño había crecido, Pedro estaba prestísimo, se sentó en la cama con las piernas abiertas, me acomodó de pie entre ellas y me tomó de las caderas las acarició y besó mis muslos. Estaba desnuda tan solo con mi sujetador puesto, me pasaba la mano por el vientre y me dibujaba círculos en mi ombligo, esa caricia me estaba excitando sobre manera, se acercó y luego de acariciarlo con su mano imitó el movimiento con su lengua, mientras miraba hacia arriba entre sus pestañas y me sonreía, carnalmente.
Metí mis dedos en su cabello y se lo arremoliné, siguió bajando con su legua hasta llegar a mi pubis, me encantaba la intimidad que juntos conseguíamos.
- Nena me encanta que te depiles toda… — me dijo lamiendo mi monte de Venus. — Daté la vuelta, quiero que te agaches tomándote de los tobillos.
Me extrañó su pedido, pero aún así le hice caso, la postura era un poco rara pero no la cuestioné, quedé expuesta con mi sexo en su cara, me paso un dedo por mi hendidura, luego lo enterró en mi vagina y lo entró y lo sacó varias veces, después lo retiró y me lamió, paso su lengua por mi vagina y saboreó mis fluidos, lo miré por entre mis piernas y había sacado su miembro de sus boxer y se lo estaba acariciando mientras me lamia, eso me excitó tanto.... siguió atacándome con su lengua, posteriormente me paré, me di vuelta y le terminé de quitar sus boxer, él se recostó en la cama y levantó sus caderas para ayudar con mi objetivo.
Una vez que lo tuve todo desnudo y con su erección en mi vista me quité el corpiño y quedé totalmente desnuda para sus ojos, se sonrió con malicia, dejando escapar sus intenciones más oscuras, mientras seguía tocándose su pene en toda su longitud, de arriba hacia abajo una y otra vez.
Dios como me excitaba este hombre...
Me agaché y le practiqué sexo oral, él me tenía tomada de la cabeza y acompañaba mis embestidas con la boca, mientras que con su mano me marcaba el ritmo, gemía, de a ratos me pedía más rápido, de a ratos me rogaba que parase, para luego indicarme que continuara profanando su sexo con mi boca.
Sus fluidos y mi saliva se confundían en su miembro que estaba resbaladizo y jugoso, sabía a miel a sexo y a deseo.
Me sentía irrefrenable en mis impulsos por tragarlo con mi boca, simplemente no podía parar, él estaba entregado a mi felación, extasiado y desencajado, yo otro tanto; sentía mi vagina mojada, muy mojada, solo Pedro podía ponerme en este estado.
Guturalmente emitió un profundo sonido que salió de su garganta, y tras moverse dentro de mi boca como si lo estuviera haciendo en mi vagina, se dejo ir, eyaculo en ella, un poco trague otro poco chorreo por la comisura de mis labios, me limpié con el antebrazo mi barbilla y me subí a horcajadas en él,- Paula, eres condenadamente sexy, me desarmas.
Pedro dirigió su pene en la entrada de mi sexo y me penetró, se aferró a mis pechos y empezó a moverse, me encantaba sentir su miembro duro dentro de mí, me llenaba bien hondo. Él era extenso muy extenso, nos veíamos a los ojos mientras me movía sin parar, me incliné, y lo besé, mis labios aun sabían a semen, me los devoró sin dejar de moverse, luego paró, me indicó que me diera vuelta y que me pusiera en cuatro patas sobre él como para hacer un sesenta y nueve, pero más adelante, empujó su erección hacia abajo dirigiéndola a la entrada de mi vagina con la ayuda de su mano y así me penetró, de esa manera el podía ver perfectamente como me invadía y la que se movía era yo, dando fuertes envestidas hacia atrás.
- ¿Te gusta así nena? estoy tan profundo dentro tuyo, no te imaginas lo bien que se ve como te entra, me vas a matar Paula, me encanta cogerte.
Paré, sus palabras aunque no podía ver me estaban quemando, cambié de posición y me acosté de espaldas en la cama, quería el peso de su cuerpo sobre mí, se arrodilló con presteza, me abrió las piernas y se enterró en mí mientras me mordía los pezones y no dejaba de moverse profundo y fuerte.
Estaba enloqueciéndome sentía que el momento se acercaba, que mi orgasmo se construía en mi interior, que mi cuerpo estaba preparándose para sucumbir postreramente a esa sensación indescriptible de placer extremo, que me desgarraba las entrañas.
- Pedro me voy no aguanto más, voy a acabar Pedroooo — grité ya sin poder contener toda mi libido.
- Nena sos hermosa cuando te corrés, yo tampoco aguanto más — dijo eso y se dejo ir gritando roncamente, me penetro tres veces mas mientras bombeaba su eyaculación dentro de mí.
Se arrebujó en mi pecho aún estaba dentro mío y me besó sonoramente, inmediatamente se retiró de mi interior, pero quedó tumbado boca abajo sin energía, yo permanecía inmóvil, tampoco quedaba resto en mi cuerpo.
“Dios que orgasmo”, creo que nunca había tenido uno de esa magnitud en toda mi vida.
Tenía ganas de darme vuelta y abrasarlo y besarle la espalda, pero me contuve... se incorporó ligeramente y se apoyó sobre su codo mientras me veía, le pasé la mano por su cabello y se lo corrí de su frente, me levanté, de pasada, tomé mi ropa interior y me fui al baño de la habitación, para higienizarme y refrescarme, luego me calce el corpiño. Salí del baño y regresé a la habitación, Pedro permanecía recostado en la cama, aún estaba desnudo.
- Me voy Pedro.
Mi actitud lo tomó por sorpresa, en realidad no quería irme, pero dejarlo así sin que lo esperase, formaba parte de mi plan de seducción.
- ¿Ya? creí que podíamos cenar acá.
Pensé mientras me mantenía en mis trece ¿Que pasa bombón? ¿No esperabas que me vaya? tres a uno, me anoto otro tanto hoy, seguí sin hablarle... Pedro simplemente estoy siguiendo tu juego, me dijiste que solo querías sexo conmigo, pues bien, los amantes cenan y comparten más que la cama, según tú eso no entraba en nuestra relación, pues entonces solo te estoy dando de tu medicina.
-Pedro, lo pase muy bien, pero me voy, estoy cansada — me sonreí besé mi dedo y se lo apoyé en su labio — quiero irme a casa a sacarme la ropa que tuve todo el día puesta, a pegarme un buen y relajante baño y a ponerme ropa interior decente — hice un ademán para que vea que no la llevaba
- Seguro, puedo entenderlo — quería disimular, pero sé que estaba contrariado, al señor ojitos no le gustaba que lo rechacen...
- Gracias.
- ¿Por qué?
- Por tú comprensión...
Se fue al baño por una bata, mientras tanto yo bajé la escalera, cuando él apareció yo prácticamente ya estaba vestida, me ocupaba de subir el cierre de la pollera, luego me calcé la blusa y tome el neceser de mi cartera y volví a subir hasta el baño para peinarme y retocar mi maquillaje.
Pedro se había sentado en el sofá, se pasaba la mano por el mentón y por el pelo, corriendo el flequillo que le caía sobre la frente, mientras, se ocupaba en seguirme con la vista en mi vagar por la sala aprontándome para irme.
Finalmente tomé la cartera.
- ¿Lista? — me dijo desde el sofá
- Así es — le contesté ofreciéndole mi mejor sonrisa.
- Podrías haberte quedado a cenar y después te ibas — me dijo en tono de reproche mientras se ponía de pie y se acercaba donde yo estaba.
- Te agradezco la invitación, pero estoy cansada, anoche no dormí muy bien, estaba nerviosa, no sabia que tipo de persona era mi jefe y no quería fallar en mi trabajo, y en mi proyecto — le dije echando mi cabeza hacia un lado — luego llegar al holding y encontrarte ahí, me congeló todos los músculos, y éstas dos sesiones de sexo loco, terminaron de extenuarme... hoy fue un día con muchas presiones.
Se sonrío y me tomó de los hombros.
- Y ahora… ¿ya sabés que tipo de persona es tu jefe?
Lo miré, me sonreí, y moví mi cabeza negando, luego le dije…
- La verdad y para serte totalmente sincera, no, no se puede conocer a una persona en tan solo unas pocas horas de trabajo, el primer día se portó muy amable y accesible, creo que llegó en plan de estudiarnos a todos… veremos cuanto aprecia mi trabajo con el correr de los días, y lo más importante si le satisface.
Nos reímos...
- ¿Creí que conocías íntimamente a tu jefe?
- ¿Íntimamente? ¡¡No!!! Te equivocás... conozco su faceta de... como llamarlo... — Pedro me escuchaba atentamente calculando cada una de mis palabras — ¿compañero ocasional de sexo? si, creo que podría llamarlo así y... es muy bueno sabés, así que si lo ves puedes avisarle que puede ir colgándose una medalla. — Bromeé
- Vaya, así que es muy bueno…
- Reventarás la bata si sigues hinchándote de orgullo — le dije mofándome de su expresión.
Acercó su boca a la mía y me dio un casto beso.
- Compañero ocasional de sexo... — probó las palabras... y se quedó viéndome a los ojos, — ¿eso es lo que somos? podías haber dicho amantes.
-Pedro, los amantes, comparten cierta intimidad que va mas allá de la cama y me quedó claro — puse mis ojos en blanco mientras buscaba las palabras — ¿cómo fue qué dijiste?... a si… que solo podías ofrecerme sexo... ¿fue así no?
Festejé en silencio… Tomaaaa Pedro seguí comiéndote tus propias palabras.
Te creíste muy canchero y muy superior hoy diciéndolas, bueno, me pagarás cada una de ellas, porque no dejaré momento sin recordártelas.
Se río cínicamente, asintiendo a este derrotero de palabras al que estábamos expuestos... como si me hubiese leído los pensamientos me dijo…
- ¿Vas a recordarlo a cada momento?
- Debo hacerlo, uno no se debe creer nunca más de lo que en verdad es, ¿no te parece?
- Me estas hinchando las pelotas Paula, lo estas consiguiendo.
Esa, señor macho-alfa siiiiiii eso es lo que quiero.
- Me voy Pedro, no quiero hincharte las pelotas...
Le dije muy seria y me zafé de su agarre mientras recogía mi maletín — Hasta mañana nos vemos en la oficina...
Cuando intenté salir, con un rápido movimiento me tomó de un brazo, y de la nuca y me engulló la boca, luego de tomarme por asalto con su lengua, me soltó y me dijo.
- Los compañeros ocasionales de sexo también se despiden. Hasta mañana, nos vemos en la oficina.
Abrí la puerta y salí de la suite la cerré tras de mí, sin siquiera voltear a verlo, con paso seguro caminé rumbo al ascensor, lo llamé y esperé por él, no se demoró demasiado, creo que se quedó bastante chinchudo pensé mientras esperaba...
Al bajar caminé el trecho que me separaba de la calle y para mi sorpresa, Oscar estaba esperándome con el auto estacionado en la puerta y las llaves de él en su mano, seguramente Pedro le avisó, se sentía bien que a una la atendieran así.
- Buenas tardes Oscar muchas gracias — le dije mientras tomaba mis llaves.
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