domingo, 20 de julio de 2014
CAPITULO 28
La semana transcurrió muy rápido,Pedro y yo no nos volvimos a dirigir la palabra después del plantón del martes, solamente lo justo y necesario en el trabajo y nada más, se acabaron los chats y tampoco hubo llamados de teléfono, ni miradas furtivas de su parte en la oficina.
Por mi parte estaba intentando retomar mi ritmo, aunque en verdad se me estaba haciendo difícil.
Verlo y no hablarle siquiera era tortuoso para mí, a él parecía no afectarle, su gesto siempre era el mismo no mostraba ninguna expresión cuando por casualidad nos cruzábamos, por más que yo buscaba su mirada nunca la encontraba, eso me enojaba, vaya que me enojaba, me sentía la más estúpida, no tanto por su indiferencia, sino por lo débil que yo era.
Ese hombre no me resultaba extraño, y mi proceder así lo demostraba, por más que yo quería hacer de cuenta que lo que tuvimos no fue nada más que sexo, era evidente que yo había puesto más expectativas de las que en realidad debía.
Pedro desde ese día se había ocupado de pedirme toda la información o lo que necesitase por email así que ni siquiera me veía la cara.
Salvo la mañana anterior que tuve que llevarle un memorándum para que me firmara, puesto que luego de terminadas las reuniones de esta semana, su secretaria se había regresado a NY.
Golpeé su puerta y desde adentro me dio paso…
- Permiso Pedro.
Pedro vio hacia la puerta y al verme entrar sin prestarme demasiada atención siguió ensimismado en su ordenador y me preguntó…
- ¿Qué necesitás?
- te dejo esto para que lo firmes cuando tengas tiempo — le dije y dejé el papel apoyado en su escritorio dándome media vuelta para marcharme.
- Esperá Paula — mi corazón palpitó cuando me detuvo, me dí vuelta rápidamente para ver por que me detenía pero mis esperanzas se disiparon rápidamente — sacó la lapicera de su saco lo leyó rápidamente, lo firmó y me lo entregó de inmediato.
Extendí la mano para tomarlo y lo miré a la cara, pero él ni siquiera levantó la vista de su ordenador.
Ayssssssss, eso sí que dolió, pensé.
El pecho se me arrebujó y se me rompió el corazón en mil y un pedacitos.
Extrañaba esos ojitos pícaros que bailoteaban ansiosos por mi cuerpo y que me insinuaban las cosas que quería hacerme.
Salí de su oficina y ese fue todo el contacto que mantuvimos en varios días.
Era viernes, llegué a la empresa muy temprano y entré en la recepción saludando a Mayra como cada mañana, hasta le pregunté por su hija, ella me había contado que había estado con fiebre por eso me interesé por su salud, luego me dirigí al ascensor, otra persona que también estaba ahí esperando ya lo había llamado, cuando llegó, entré en él sin reparar en la gente que subió conmigo, en el segundo piso comenzó a vaciarse y entonces se fue disipando la mezcla de perfumes y olí uno muy conocido y embriagador, levanté la vista y me dí cuenta que Pedro estaba ahí.
Hacía días que no coincidíamos a solas en ningún momento.
El elevador volvió a pararse y bajó la última persona que quedaba junto a nosotros.
Estábamos en el piso doce faltaban cuatro pisos para que lleguemos a donde nosotros bajábamos, Pedro de repente oprimió el botón de parada, entre el doce y el trece, y el elevador abruptamente se detuvo. Mi corazón dio un salto, se dió vuelta y me enfrentó, yo le sostuve la mirada, pero no me daba cuenta que además estaba manteniendo la respiración.
Me quedé mirándolo desafiante, inquiriéndole con la vista el propósito de su accionar y a la espera que haga o diga algo, no me iba a intimidar, ya demasiado mal me había sentido ayer con su indiferencia, no iba a permitirle que nuevamente pisotee mi orgullo.
Pero para mi asombro cerró los ojos, inspiró hondo y nuevamente se dió la vuelta y volvió a presionar el botón para que el ascensor continuara.
No dijo ni una sola palabra, yo tampoco, me sentí tan frustrada… miré su mano la que estaba libre puesto que en la otra tenía el maletín y pude ver que la tenía apretada en un puño, sus nudillos estaban blancos por la presión que estaba ejerciendo.
Mi corazón palpitaba muy fuerte, que momento… sentía mi sangre bombeando por todo mi cuerpo, a velocidad inusitada, creo que mis latidos eran tan fuertes que emitían un tamborileo incesante.
Llegamos al departamento de finanzas y bajamos, como Pedro es todo un caballero me flanqueó la salida y caminó al lado mío ni por delante, ni por detrás, lo que me frustró más todavía, ya que en otra oportunidad, él lo habría hecho por detrás para mirarme el culo pensé. Caminaba a mi lado con total indiferencia, mientras iba saludando con los buenos días a todos sus empleados, a mí ni siquiera eso me había dedicado, ni un miserable buenos días.
Basta Paula, no permitas que tus pensamientos tomen ese rumbo sin sentido, lo de Pedro duró lo que canta un gallo como era de esperarse ó mejor dicho lo que dura, “Dura”, solo fuiste un buen polvo, nada más que eso.
A media mañana me fui a buscar un latte y recordé que a esa hora Pedro siempre se tomaba un café, pero Alison no estaba para llevárselo, lo pensé dos veces y luego actué en consecuencia.
Mientras caminaba hacia la oficina me maldije.
“Mierda Paula por qué sos tan blanda”
Toqué a su puerta, golpee tímidamente.
Me dio paso desde adentro así que… como pude tomé la bandeja con una mano y me las arreglé para abrir.
Cuando entré, se me quedó viendo algo asombrado, creo que no pudo disimularlo, llevaba mis manos ocupadas y me veía algo cargada, entonces le expliqué…
- Fui a buscarme un latte y te traje un café, como Alison no está…
Ladee la cabeza e hice un ademán con la bandeja.
Se echó hacia atrás en su sillón, apoyó los codos en el apoyabrazos y entrelazó sus dedos mientras hacia girar sus pulgares, era el gesto que menos ansiaba ver, él estaba ahí, todopoderoso y no iba a desaprovecharlo era obvio, y yo rebajándome como una verdadera estúpida — “cuando Mati se entere me va a putear” — me miró por extensos momentos, parecieron tan largos… y yo permanecía ahí parada humillada y arrepentida por no haber refrenado mi necio impulso.
¿Que me había pasado por la cabeza? ¿Saber que Alison se fue me hizo reaccionar de esta manera tan estúpida y poco inteligente?… ¿donde había quedado mi orgullo?…
¿sería que Pedro me lo había quitado?…
Quise justificarme pensando que el primer paso lo dio él esta mañana, no fue muy claro pero si fue obvio que lo pudo refrenar, en definitiva, su acto fue el que alimentó mi estupidez de llevarle un café y ahora estaba siendo una vez más su comidilla.
En conclusión y cuando ya no lo esperaba, se sonrió incrédulo, mientras me hacía una caída de ojos.
- Gracias — me dijo muy sinceramente, mientras se levantaba para agarrar el café, no fue una mueca infame la que me dedicó, no sentí en ningún momento que se sintiese triunfante, y disfruté en verdad de su gesto sincero, Pedro había dejado escapar nuevamente y por un instante al hombre caballero y considerado que yo conocía muy bien.
- De nada, que lo disfrutes, dos de edulcorante ¿verdad?
- Sí, dos de edulcorante, tomó los sobres de la bandeja con el café. — se me quedó viendo y me regaló esa sonrisa que me nubla el pensamiento — Maldición Pedro no me sonrías así quise decirle…
- La tarta de manzana es tuya también, sé que Alison siempre te trae con el café — concluí y no sé como lo hice, pues luego de esa sonrisa que me había ofrecido, había quedado más afectada que el Titanic luego que chocara con el iceberg.
Tomó el crumble de manzana de la bandeja sin dejar de sonreírme y negó con la cabeza sin poder creerlo, sé que le llamó la atención que me haya fijado en ese detalle, tonto, hubiera querido decirle, como no voy a notarlo si estoy pendiente de vos a cada instante.
Hice un movimiento para retirarme de su oficina pero con cuidado y rapidez me tomó por el codo.
- Quedate a tomar tu latte conmigo. ¿Querés? — agregó después utilizando una voz muy embriagadora.
- Tengo trabajo Pedro — le dije en tono muy suave imitando su manera de hablarme…
Me sacó la bandeja con el latte de la mano, lo apoyó en su escritorio y se fue a cerrar la puerta, yo permanecía parada en el medio de la oficina, sentí un cosquilleo en el cuerpo, caminó de regreso y tomó la silla que estaba frente a su escritorio y me la ofreció para que me sentara.
Dubitativamente me senté, él dio la vuelta y se acomodó de su lado.
Mientras, nos bebíamos cada uno nuestras bebidas Pedro me preguntó:
- ¿fuiste a tu clase de tenis?
Me sonreí, pues recordé la llamada de Ariel cuando estaba en el Faena con Pedro.
- Sí, el miércoles…
Bebió otro sorbo de su café y después de unos segundos me dijo…
- Es demasiado apuesto tu profesor… y joven… y además creo que te corrige innecesariamente los golpes para acercarse a vos… sin decir que esos leggings deportivos de color gris que llevabas puesto, me parecieron muy provocativos…
- Pedro — abrí mis ojos y me quedé con la boca abierta, sin poder creerlo y sin saber que decir exactamente, solo pude pronunciar su nombre, estaba realmente sorprendida.
- Lo siento — puso cara de arrepentido — sé que no debí hacerlo, pero te seguí… — me hizo un mohín.
Dejé mi latte sobre el escritorio apoyé mi codo en él y sostuve mi rostro con mi mano mientras me lo quedé viendo a los ojos…. Sin dejar de recorrerlo con la mirada dilucidaba que hacer… ¿lo puteaba o me lo comía a besos?
Pedro me hizo un guiño y se sonrió.
- No pude evitarlo lo siento — siguió diciéndome — no soporto que no nos hablemos…. Y… — le costó decirlo pero lo hizo — te pido disculpas por lo grosero que fui el otro día durante el almuerzo… me ganaron los celos… siento celos de la cercanía que tenés con Mati — me explicó.
Seguía apoyada en el escritorio sosteniéndome la cara y escuchando incrédula lo que Pedro me decía.
- Sos tan desconcertante Pedro… — le dije — Mati es solo un gran amigo y eso jamás va a cambiar ni de su parte ni de la mía — de pronto necesité justificar mi relación con él, quería decirle que a mi me pasaba lo mismo, que no soportaba que no nos habláramos, pero entonces me acordé de Alison ¿Qué tendría él con ella?
Me miró a los ojos se puso de pie dando la vuelta a su escritorio, y apoyó su trasero en él, estaba frente a mi mientras me aferraba las manos.
- Alison no es solo mi secretaria…
CAPITULO 27
La tarde se pasó volando, tanto como la mañana, había mucho trabajo en la oficina, así que sin tiempo para pensar en otras cosas que no sean planillas, informes, cálculos, porcentajes pues se acercaba fin de año y estábamos comenzando con los balances, se hizo la hora de salida y me marché a casa, manejé entre el tránsito de Buenos Aires conduciendo mi Scirocco hasta llegar a mi departamento.
Tenía un fuerte dolor de cabeza, se me estaba literalmente partiendo del dolor, cuando llegué me tomé un ibuprofeno me despojé de mis zapatos y me recosté en el sillón, me debo haber quedado dormida pues cuando me desperté la sala estaba a oscuras, por lo que comprendí que había dormido por un largo rato. Para mi alivio noté enseguida que mi dolor de cabeza había desaparecido, en penumbras camine hasta el interruptor de la luz y la encendí, el estómago me crujió y eso me hizo caer en cuenta que era tarde.
Fui a mi cartera y saqué mi celular para ver la hora, ya que no tenía el hábito de usar reloj.
¡¡Qué bárbaro… tanto dormí!! Eran las ocho y treinta de la noche. Revisé mi celular y tenía dos llamadas perdidas de Pedro pero ningún correo de voz ni tampoco ningún mensaje.
Wow, ojitos estuvo llamando, ¡ja!
Seguro porque no fui… me encogí de hombros y me alegré de no haberlo hecho, para que se de cuenta que soy la única persona que tiene mando sobre mí y que tampoco voy a salir corriendo cuando a él se le ocurra que lo haga.
CAPITULO 26
Pedro se pasó casi toda la mañana al teléfono, desde mi escritorio podía verlo perfectamente, puesto que él se había encargado de mantener abiertas las persianas, era distractivo tenerlo ahí, me costaba poder concentrarme, debía arreglar algunos de los puntos del informe del control interno que le habíamos entregado ayer y con los que él no había quedado muy conforme, además tenía que redactar nuevamente algunos fragmentos de la evaluación de riesgo, pero cuando quería acordar, mi vista se iba a lo que él estaba haciendo y así me quedaba por minutos hasta que él se removía en su asiento y entonces me percataba que otra vez me había idiotizado mirándolo. Por suerte no me pescó ni una sola vez.
Noelia también me había enviado una planilla de estado financiero que había que revisar porque había encontrado algunos errores, agradecí a Dios que aún la tenía cargada en mi máquina lo que significaba que no tendría que pasarla íntegramente.
La mañana se pasó a toda velocidad entre tanto trabajo se me hizo muy corta.
A la hora del almuerzo Mati se acercó a mi escritorio como de costumbre para que salgamos a comer así que tomé mi cartera y nos encaminamos. Mientras salía pude ver como Pedro me observaba, creo que le causó disgusto ver que me retiraba, no intentó disimular su gesto de irritación, durante toda la mañana ambos nos habíamos distraído mirándonos uno al otro, tres veces había advertido que dedicaba su tiempo a examinarme, situación que me estaba resultando bastante incómoda.
Cuando llegamos a la calle mi iPhone sonó era un whatsapp de Pedro.
- Creí que podíamos repetir el almuerzo de ayer pero solo vos y yo aunque veo que elegiste otro acompañante.
- Mati no es mi acompañante es mi amigo y compañero de trabajo, si querés siempre podes unirte a nosotros.
- Gracias, visto y considerando que encontraste mejor plan que yo, invité a mi secretaria a comer, no te preocupes aunque desde lejos seguro nos veremos en el restaurante.
Idiota ¿quien se cree? Acaso pretende que deje de lado a Mati, que ni lo sueñe… Por otro lado si tan interesado estaba en comer conmigo, para que esperar a que me vaya para decírmelo.
- Como gustes, que tengas un muy buen almuerzo, en una excelente compañía, no dudo que se deben entender mucho por lo que seguro la pasarás muy bien.
Estúpido, ¿será que él y ella se acostaron alguna vez?
Los celos me consumían, había logrado lo que se había propuesto, me había puesto a pensar en ellos más allá de un trato laboral, pero en realidad creo que él estaba celoso de Matias también.
- Ni siquiera lo dudes Paula…
No pienso demostrarte una pizca de mis celos, creo que en realidad vos deberías manejar mejor los tuyos ojitos.
- Sugerencia… probá el Bistec en salsa de parmesano y pimienta, una exquisitez.
Esperé pero no contestó, Pedro había conseguido ponerme de muy mal humor…
- ¿Que pasa? — me preguntó Mati, creo que se dio cuenta de mi enojo.
- Nada, apuremos el paso que se nos va la hora del almuerzo.
Llegamos al restaurante y ordenamos una lasaña a los cuatro quesos, en el momento que nos trajeron los platos, entró Pedro con Alison, la tenía de la cintura y la guiaba entre las mesas.
A propósito pasó por nuestro lado y dijo:
- ¡¡Buen provecho!!
Mati levantó la vista pues no los había visto entrar y al unísono le contestamos
- Muchas gracias — yo agregué — enjoy too!
Ambos nos sonrieron y se acomodaron en una mesa muy cercana a la nuestra. No podía sentirme más incómoda…
Pedro y yo podíamos vernos frente a frente.
Mati con disimulo me dijo.
- estas echando espuma por la boca, dejá de mostrarte tan afectada, no seas boba.
- es que estoy furiosa, mirá como se ríen.
- no tenés por que estar furiosa.
- te equivocás, se vino a comer con ella porque me vine a comer con vos, me lo dijo por whatsapp lo hizo a propósito y encima ¿viste como la tenía de la cintura?…
Matias me miró, mientras se llevaba un bocado a la boca, y me dijo
- ¿crees que tengan alguna historia?
- no lo sé y no me ayudes tanto… para que quiero enemigos con amigos como vos.
- no te la agarrés conmigo…
- entonces comé y callate la boca.
- Uy que humor, locaaaaaa.
No me pasaba bocado, pero no quería que Pedro se de cuenta como me sentía en verdad. Mati en ese momento me agarró la mano y me la besó.
Esas muestras de cariño entre nosotros eran tan normales, que eso es lo que hacía confundir muchas veces a la gente de lo que en verdad éramos. En ese momento lo miré a Pedro y supe al instante cuanto se molestó. Que se joda pensé, acaso él no llegó con su mano enroscada en la cintura de ella y además nosotros no tenemos nada, no existe ninguna relación seria como para recriminarnos ninguna acción.
Odiaba sentirme así, pero no podía evitarlo, si bien el me decía que lo único que quería conmigo era sexo y pasión, estas claras muestras de celos y de sentido de la posesión me descolocaban, intenté pasar el almuerzo lo más tranquila posible y con Matias no me costó demasiado, él sabía como distraerme y hacerme reír y lo había logrado.
Aunque de vez en cuando la vista se me iba a Pedro, creo que al momento estaba más encabronado él que yo.
Después de la comida como postre me pedí una manzana asada, tenía ganas de comer algo dulce pero no con demasiadas calorías, Mati se pidió un café.
Me llegó un texto de whatsapp estaba casi segura que era de Pedro porque lo había visto con el celular en la mano.
Cuando lo abrí supe que no me había equivocado.
- Gracias por la sugerencia en el menú, Alison lo consideró un gozo, aunque sé que puedo hacerla gozar muchísimo más de otra forma… ayer me dijiste que tenías imaginación, apuesto a que seguro te estás imaginando como lo haría ¿me equivoco?
- ¡¡Qué hijo de mil putas!!…
No pude contenerme y lo dije en voz alta, Mati me miró y no tardó en preguntar… le sonreí y entre dientes le dije camino a la oficina te cuento. Me llegó otro whats de Pedro
- ¡¡Que boquita!! Aunque considerando las cosas que sabes hacer con esa boca, no me extraña…
- Sos un grosero… pero tenés razón mi boca sabe hacer muchas cosas, entre otras, “mandarte a la puta que te parió,” espero que entiendas lo que te dije sino me decís y te lo traduzco.
Lo miré y estaba leyendo, levantó la vista y se rió con autosuficiencia.
Se había terminado nuestra hora del almuerzo, así que Matias llamó al camarero y pidió la cuenta, pagamos y nos fuimos. Salimos a la calle y me llegó otro whats de Pedro por supuesto.
- te espero en el Faena después del trabajo.
No le contesté. Mati volvió a preguntarme que había pasado y le pasé el celular para que lea, con él no tenía secretos.
- a bueno, tenés razón es un hijo de puta, pero es indudable que está celoso de mí y quiere provocar tus celos.
- no lo veo así, es un pedante que se cree el más irresistible, y me restriega que puede tener a la mujer que quiera cuando quiera… que se vaya a cagar no estoy para enredarme en esos derroteros.
- ¿Vas a ir?
- ni loca, que espere sentado porque se va a cansar, hasta acá llegó mi aventura.
- Vayamos…
Mati me tomó del hombro y así nos fuimos caminando.
Cuando Pedro llegó a la oficina yo estaba haciendo fotocopias así que no lo vi, en el momento que volví a mi escritorio pude ver que él había cerrado las persianas, luego llamó a Alison quien estuvo un buen rato adentro con él.
Me estaba carcomiendo por dentro, pero si creía que iba a salir corriendo a su lado después del trabajo estaba equivocado.
Eligió el peor camino conmigo esa táctica, que la deje para otra sin orgullo.
Rompí un casamiento por una infidelidad y cree que voy a consentir esto… está muy errado.
sábado, 19 de julio de 2014
CAPITULO 25
Me despertó el sonido del despertador que me taladraba la cabeza. Había que ir a trabajar, lo apagué y me levanté como una autómata, había dormido tan poco… me había costado tanto conciliar el sueño después del mensaje de Pedro.
Me metí en la ducha, no tardé más de cinco minutos era más que nada para despabilarme, luego me sequé el cabello peinándolo con el cepillo para brushing, no quería que quede totalmente liso sino más bien soplado, inclusive con la pinza me marqué algunas ondas.
Me miré y me gustó como me vi, el maquillaje fue rápido, luego me dirigí a vestirme.
Me puse el vestido de punto sin mangas que me había preparado, tenía un drapeado en el busto cosa que resaltaba mis tetas, que no eran tan grandes, pero de tamaño más que suficiente para mi cuerpo. Acompañé el vestido con un collar largo que tenía un nudo y aros de argolla, me puse mis infartantes tacones color natural, que combiné con un sobre al tono.
Ayss si Paula estás muy mononaaaa ahora a mover el culo para Pedro, me carcajeé, con ese vestido si que se me notaba el culo, me quedaba como un guante pensé.
Me perfumé con CH tomé mi cartera y mi maletín y me fui.
Al llegar al estacionamiento… puteé de lo lindo porque me había olvidado la llave del auto, así que tuve que regresar…
Después del infortunado olvido, cerré los ojos y antes de salir de casa lo hice con el pie derecho, desde cuando era supersticiosa pensé, me encogí de hombros, no importaba si servía para que todas las cosas vayan bien.
En el ascensor me cercioré que llevaba todo no quería tener que volver, así que chequeé que todo esté en su lugar y también que llevaba todo lo necesario, después de una corta inspección me quedé más tranquila.
¡Ahora sí! vamos a Mindland a conquistar todo lo que haya que conquistar me dije Entré en el estacionamiento de la empresa, por el espejo retrovisor pude ver que atrás de mí entraba el auto de Pedro.
- Siiii — dije en voz alta, total nadie me escuchaba… muy oportuno pensé, quizá lo del pie derecho si funciona.
Estacioné mi automóvil muy cerca de la entrada, como había llegado temprano conseguí un muy buen lugar, me hice de todas mis cosas, me miré rápidamente en el espejo retrovisor constatando mi maquillaje y traté de apurarme para poder coincidir con Pedro. Mientras cerraba el auto, sentí la mirada de él en mi cuerpo aún sin mirarlo podía sentirlo, Oscar lo había dejado en la entrada del edificio.
Por alguna razón él se demoró en bajar, entonces rogué que haya sido a propósito, pero cuando estuve más cerca, vi que estaba al teléfono, lo que me provocó una pequeña desilusión.
Tras terminar de hablar y estando yo a medio camino de distancia Pedro cortó y se dispuso a bajar.
Llevaba su maletín en mano y me esperó en la entrada a que terminara de dar los últimos pasos que me separaban del él.
Empleando todas mis armas de seducción, caminé contoneándome con los hombros bien erguidos. Llevaba mis lentes de sol puestos por lo que me atreví a mirarlo sin necesidad de cuidarme al hacerlo, me lo devoré con la mirada, ¡carajo! Pensé, es una falta de respeto al sexo masculino ser tan lindo.
- ¡¡Buenos días!! – Me dijo lacónico
- ¡¡Buenos días!! – Le contesté de la misma manera.
Hubiese querido decirle buenos días ojitos, ¿cómo dormiste? mientras le encajaba un besazo en la bocota preciosa que tenía, pero visto el lugar donde estábamos tuve que conformarme con ese frío y deslucido saludo.
Me dio un beso en la mejilla. Hmm, que bien olía siempre, afirmé, el perfume que usaba me encantaba, aspiré bien hondo para quedarme con el aroma tan característico de él, luego entramos en la empresa.
Su rostro estaba inconmovible, no mostraba ninguna expresión. Él era bueno escondiendo sus emociones en público, así y todo intuía que había aprovechado a sacarme radiografía mientras yo me acercaba y él permanecía hablando dentro del auto.
Se había puesto un traje negro, cuando guardó sus lentes en el bolsillo interior, pude ver la marca era un auténtico Gucci, sí estúpida, ¿que esperabas? que otra cosa iba a usar Pedro más que un traje de diseñador.
En la recepción, saludé a Mayra muy amablemente como cada mañana, a veces me quedaba hablando con ella, así que conocía un poco su historia, siempre me contaba lo difícil que se hacía criar a su hija, pues Mayra era madre soltera.
- Hola Mayra buenos días.
- Buenos días Paula, Buenos días Sr. Alfonso.
- Buenos Días – contestó seco Pedro.
Nos paramos frente al ascensor y él oprimió el botón de llamada, el elevador pitó al llegar a la planta baja y se abrieron la puertas. Subí primero y miré rápidamente por el espejo ¡Ja! lo caché justo cuando me miraba el culo, circunstancia que casi me hace escapar una sonrisa, pero me contuve.
Se cerraron las puertas y me quité los lentes que mantuve aferrados a mi mano, junto a nosotros subieron dos personas que bajaron en el segundo piso.
Cuando quedamos solos, me recosté en el fondo del ascensor y él se puso de lado para verme.
- ¿debo suponer que como hoy si sabías que soy tu jefe te vestiste así para calentarme a mí?
Afirmó mientras posaba sus ojos en mi escote y luego me recorría todo el cuerpo con su mirada lujuriosa.
- Creo que tienes un serio problema con mi forma de vestir.
Dicho eso el elevador hizo una sacudida y se paró en el sexto, entró más gente, recompuse mi postura y me enderecé de donde me encontraba recostada, acomodé mis lentes en el escote del vestido. Él se adecuó mirando de frente a la puerta y tomó su maletín de la empuñadura con las dos manos.
La persona que había subido bajó dos pisos mas arriba, ni bien se cerró la puerta me sorprendió tomándome la mano que tenía libre y se la llevó a su órgano reproductor. Largué un gritito por el sobresalto.
- Este es el problema que tengo con tu ropa, me dijo mientras me hacía tocar su erección.
Saqué la mano más pronto que rápido, porque tuve miedo que el elevador se abriera en el siguiente piso.
Pedro se carcajeó ante mi reacción, luego siguió sonriendo con malicia, mientras permanecía callado viéndome y devorándome con la mirada, se sintió otro sonido y sacudida y el ascensor volvió a pararse, recuperamos nuevamente la compostura cuando subieron tres personas que bajaron un piso antes que nosotros. En el piso dieciséis, el elevador paró para que bajemos.
Pedro hizo un ademán y me dio la delantera, “zorro”… no iba a perderse verme caminar, pensé. Caminamos por el pasillo distribuidor y entré en mi box, él caminó unos pasos más para entrar en su oficina. Su secretaria aún no había llegado. Me senté en el escritorio y pronto se acercó Carolina.
- Hola Paula, voy por café querés que te traiga algo.
- Gracias Caro, si me trajeses un latte te lo agradecería tanto, no he desayunado.
- Si por supuesto.
En ese instante en que Carolina se estaba yendo llegó Matias a saludar.
- Buenos días Pau.
- Hola bombón ¿dormiste bien?
- Si ¿y vos?
- Más o menos me costó un poco conciliar el sueño. — fruncí la boca y negué con la cabeza.
- Cuando me fui te estabas durmiendo en la silla, ¿te despabilaste?
- Si, eso me pasó — casi en un susurro para que Pedro no escuchase desde su oficina le dije — tuve una interrupción cuando me estaba acostando, luego te cuento — hablé en voz muy baja.
- ¿Voy a necesitar la auditoría de desarrollo, la tenés vos todavía o ya la devolviste al archivo?
- No ya la llevé. — Le contesté.
- OK. Entonces se la voy a pedir a Ernesto.
Sin pronunciar palabra y aprovechando que tenía toda mi atención, me hizo una seña hacia atrás mientras me señalaba la oficina de Pedro, estaba preguntándome si la interrupción tenía que ver con él.
- Siiii — hice hincapié en el sí y asentí con la cabeza luego continué diciendo. — pedíselos a él.
Pedro en ese momento nos sorprendió, abrió todas las persianas americanas de su oficina así que tranquilamente se lo podía ver sentado o haciendo lo que haga dentro.
Presumido pensé, quiere que todos lo vean en plan de jefe. Cuando Mati salió, le hizo una caída de cabeza a modo de saludo que Pedro respondió con un pulgar hacia arriba.
CAPITULO 24
Salí de la ducha, me envolví el cabello en una tolla chica y me puse mi bata de toalla. Estaba secando el baño cuando escuche que Mati entraba en casa.
- Pau, ya llegué...
- Ya voy Matias, estoy en el baño aún.
Desde la sala se escuchaba una canción de La Ley, seguramente Mati había puesto música.
Mientras me secaba el pelo al ritmo de la canción sonó el timbre.
Fui a la sala y me encontré con Matias a quien saludé con un beso en la mejilla, sin perder tiempo, tomé el telefonito del portero eléctrico y pregunté quien era, pude comprobar que estaba en lo cierto y que era el repartidor de pizza que traía nuestra comida.
Le facilité la entrada y me fui a buscar la billetera para pagarle al chico del delivery.
Mati, que sabia perfectamente donde estaban las cosas, ya se estaba encargando de buscar unos individuales y platos para poner, mientras que él se encargaba de colocar todo para que comamos yo me fui a ponerme un pijama.
Nos sentamos a comer en las banquetas altas del desayunador...
- Paula, esta mañana cuando entramos en la sala de juntas y viste a Pedro, creí que te ibas a caer redonda al piso y que te tendría que soplar el culo para levantarte — largó una risotada — si te hubieras visto la cara, realmente me asusté lo pálida que te pusiste.
- no vayas a creer que faltó mucho para eso, ¿pero vos podes creer mi suerte? que Pedro Alfonso sea Pedro el tipo con el que me encamé el finde, te juro Mati que todavía no lo puedo asimilar.
- Yo igual, todavía no caigo que Pedro es nuestro jefe... y él también se sorprendió, yo me di cuenta cuando Noelia nos presentó, se quedó medio tildado y no es para menos — volvió a reírse — que situación tan extraña.
- yo no pude darme cuenta de nada, realmente estaba inmóvil, en los primeros minutos no podía pensar, después que vos le diste la mano y vi que él se hizo el otro que no nos conocíamos, ahí recién, empecé a reaccionar.Pasé por miles de sensaciones en ese momento, bronca, estupor, indignación, miedo. Un momento de mierda...
- ¿que te dijo?
- Supongo que se dio cuenta de mi estado, porque, en cuanto quedamos solos después de la reunión, me preguntó si estaba más tranquila y me dijo que también para él fue una sorpresa.
- es que estabas pálida, yo en un momento creí que te desmayabas.
- es de no creerse, como puede ser que el viernes en toda la noche no nos hayamos enterado su nombre. Todo el tiempo fue Pedro de acá, Pedro de allá. Hasta cogí con él y no me enteré su Apellido.
- es el destino Pau... si vos te hubieras enterado el viernes quien era él, de seguro no te hubieras metido en su cama.
- pero no te quepa la menor duda de eso, aunque si él me hubiera avanzado de todas formas, te juro que no sé.
- Por cierto ¿a que fuiste al Faena?
Lo mire y me tape la cara...
- Hija de puta ¿te acostaste otra vez con él?
Seguía con la cara tapada y sin contestarle... Mati intentaba sacarme la mano de la cara mientras me seguía preguntando...
- Paula Chaves ¿podés comportarte como adulta y contestarme?
Sentía que estaba roja como el morrón de la pizza, me descubrí la cara y lo miré.
- se suponía que íbamos a hablar, me lo pidió durante el almuerzo en un momento en que Noelia se fue al baño y quedamos solos, después antes de irse de la oficina pasó por mi box y me dijo que me había enviado un email, cuando lo revisé decía Te espero!!
Salí del trabajo y quise resistirme, pero cuando quise acordar iba en dirección al centro. En todo el camino fui creyendo que me diría que de ahora en más éramos jefe y empleada.... pero nada de eso pasó....
- ¿Te gusta Paula?
- Mucho Mati... estoy asustada, porque Pedro me tiene idiota.
Me tape la cara para no verlo cuando le decía lo que iba a decirle...
- y encima me coge como nunca nadie me cogió.
Un profundo silencio se apoderó del momento... lo espié a Matias por entre los dedos había dejado de comer y creo que hasta me veía con lástima....
- Paula, ¿estas segura de lo que estas haciendo?
Me saqué la mano de la cara para enfrentarlo...
- No estoy segura de nada, de lo único que estoy segura, es que solamente quiero estar con él de la forma que pueda.
- Paula, Paula, lo supe desde el sábado cuando vine y te encontré llorando... No quiero que termines hecha mierda.
- Me confesó que pensó todo el fin de semana en mi y que hoy cuando me vió en la oficina se dio cuenta que no podía dar un paso al costado conmigo.
No sé si creerle, porque luego me dijo que su vida era muy complicada y que lo único que podía ofrecerme era sexo y placer.
- es un hijo de puta amiga, vas a terminar hecha pedazos... alejate Paula.
- creeme que no puedo, he cogido con él, más de lo que he hablado.... no puedo resistirme.
Pero a veces siento que la pasión es mutua, sabés hoy tomé una llamada de Ariel mi profesor de tenis, si vieras como se puso hasta que supo quien era... quizá el también sienta cosas que no puede explicar, no te olvides que hace tan poco que nos conocemos... y empezamos en la cama o sea, no empezamos seriamente...
- No se Paula, sabés que yo no soy para nada puritano y que una relación para mi puede empezar en la cama o donde sea, creo al fin y al cabo, que la piel entre un hombre y una mujer si bien no lo es todo, es una parte muy importante para que una relación funcione, pero en este caso… bueno, ahora él es tu jefe, eso no seria mayor impedimento.... en realidad ninguno.... se gustan y no importa el rango de cada uno, punto, eso no me parece un problema, pero Pedro en un mes se irá, y una relación a distancia difícilmente funcione y eso en el supuesto caso que lleguen a tener algo más formal, porque él ya te dejó en claro que solo quiere sexo con vos.
- Lo sé Mati, ¿pero que hago, como lo evito? lo voy a ver a diario en la oficina y me atrae tanto, desde que me peleé con Guillermo, no he salido con nadie que me interese verdaderamente, después de Guillermo solo tuve sexo con Gastón y no me sentí a gusto, vos lo sabés...
- ¿Y con Pedro te sentiste a gusto?
- Mati… con Pedro me olvido del mundo exterior....
- ¡Mierda! Paula ¿tanto así?...
Me encogí de hombros y me quedé viéndolo…
- Supongo que por más que te siga diciendo lo que sea que te diga ya tenés una decisión tomada.
- ¿decisión? No, solo estoy improvisando, con él a mi lado no puedo pensar y sola tampoco, porque solo pienso en él…
Mati se acercó y me besó la frente, no dijo más nada.
- Pero hay más para contarte… y por favor sentate bien, porque esto si que no me lo vas a creer…Cuando fuimos a comer con Noelia, no sabía que Pedro venía también.Bueno, ese no es el punto, ¿Dios es qué no puedo decir dos palabras sin mencionarlo?
Matias y yo nos reímos
- El almuerzo fue bastante raro, se habló mucho de trabajo, lo cual no me extrañó dado que Pedro está intentando ponerse al corriente de todo lo relacionado con la empresa y solo tiene un mes para hacerlo, ya que en NY ellos solo ven números y estadísticas sobre los resultados, pero obvio, estando acá uno quiere inmiscuirse en el manejo desde otra órbita, lo absurdo es que delante de mí trataban temas de los que normalmente no estoy acostumbrada a manejar, y menos a escuchar y hasta el punto que en más de una oportunidad tanto Pedro como Noelia me pidieron opinión… bueno, la cosa es que cuando se cumplió la hora de mi almuerzo, como corresponde les dije que me retiraba, que mi tiempo libre ya había terminado. Pero Natalia me pidió que me quedara, que quería decirme algo aprovechando que Pedro estaba ahí, y que además ya se lo había comentado en la mañana.
- -¿Y? — Mati ya se había intrigado.
- Bueno resulta que me cuenta que luego que se case deja la empresa, yo hasta ahí me apené, es una buena jefa — Mati me escuchaba mientras comía empanadas — y entonces me suelta así como así, que me propuso para ser su reemplazo en el puesto que queda vacante en la gerencia de la administración.
Mati se atragantó… le golpeé la espalda… y le alcancé el porrón de cerveza para que se aclare la garganta.
- ¿Qué? ¿Me estás jodiendo?
- ¿Te parece que no estoy a la altura de ese puesto?
- No idiota, no es eso, ¿supongo que aceptaste? — me dijo de inmediato, si hay alguien que me conoce ese es él y por supuesto supo al instante que no había dado una respuesta.
- Aún no he contestado — le dije tímidamente, pues sabía que se venía un sermón de su parte.
- Paula, ¿cómo qué no contestaste? querés que le den el puesto a otra persona ¿sos estúpida? No podés mostrarte insegura, están dándote el mando de una empresa.
- Es mucha responsabilidad Mati… imaginá.
- Paula ésta es la oportunidad de tu vida… no seas cagona.
- Lo sé, lo sé ¿y qué si fallo?…
- Paula, el proyecto que se presentó esta mañana prácticamente es tuyo… Noelia sabe que sos capaz, por eso te propuso y ¿Pedro que dijo?
- él me dijo que estaba seguro por mi desenvolvimiento en la mañana, que estaba acorde a las circunstancias — se rió y me sacudió de los hombros.
- Paula, ¿lo ves? Mañana mismo cuando llegás, te vas a la oficina de Noelia y le decís que querés el puesto, me escuchaste, porque te juro que si no lo hacés, te agarro a cachetadas adelante de todos.
Carajo, como podes ser tan cagona…
- Eso también implicará que tenga que viajar a menudo a NY…
- ¡¡Zorra!! eso es lo que más te gusta, solo basta que digas que aceptas el puesto por eso.
Mati y yo nos carcajeamos no podíamos parar… Chocamos nuestras botellas de Quilmes y nos la bebimos. Luego le pedí discreción.
Terminamos de comer, pero seguimos charlando de otras cosas, luego juntamos todo lo de la mesa, Mati me ayudó antes de irse, nos despedimos pero como era de esperarse, antes de salir de casa me hizo prometerle que mañana mismo hablaría con Noelia para aceptar la gerencia.
Ni bien él se fue, me fui a preparar la ropa para mañana.
Me paré en mi guardarropas y no encontraba que ponerme, carajo si tenía un montón de ropa, si algo poseía era un guardarropas bien surtido… pero quería verme bien, muy bien… y no me decidía por nada, obviamente quería lucir sexy para Pedro.
Finalmente me decidí por un vestido de punto.
Era tarde así que me lavé los dientes y me fui a acostar.
Cuando me metí en la cama mi celular vibró, me fije y era un whatsapp, lo abrí y mi corazón saltó, creo que hasta me faltó la respiración, era de Pedro.
- Hola espero no haberte despertado, tuve la tentación de darte las buenas noches
¿Y esto? Me quedé idiota, él piensa en mí… le contesté rápidamente.
- Buenas noches Pedro, no me despertaste, estaba a punto de acostarme.
- Que bueno! Entonces que descanses. Hasta mañana.
- Hasta mañana que descanses también.
¿Y ahora… como pensaba este hijo de mil… que yo podría dormir después de ese mensaje?
Pedro, Pedro me estás volviendo loca…
Mierda, releí el chat no sé cuantas veces, hasta que finalmente el sueño se apoderó de mí.
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